Opinión

¿Líder del 2015?

El 2014 fue un año complicado para México. Si bien en la primera mitad se concluyó con la tarea legislativa de las tan necesarias reformas estructurales; tuvimos un año de lento crecimiento económico, un pobre desempeño del gobierno federal, el desvanecimiento de los partidos de “oposición”, escándalos de corrupción a todos los niveles de gobierno, y por si fuera poco, un año de hechos gravísimos de crimen y violación a los derechos humanos, particularmente Tlatlaya e Iguala. Todo rodeado de la más grotesca impunidad.

Ante esta agenda –económica, política y social– resulta preocupante que no hay figuras y líderes que encaucen el rumbo de México. En la escena política no existe, al menos hoy, alguien con altos índices de favorabilidad, con amplio apoyo ciudadano, que despierte confianza y optimismo. Los nuevos partidos políticos no parecería que puedan generar este efecto. Como lo que sucedió en España, donde Podemos, en 12 meses, le ha dado un giro a la política de la península ibérica: Pablo Iglesias, a sus 36 años, le ha inyectado esperanza y ha roto con los estereotipos del PP y PSOE.

El mismo vacío existe entre los líderes del sector privado, la sociedad civil o la cultura de México. Las voces de quienes encabezan estas esferas de nuestra sociedad no provocan una sacudida seria, ni de fondo, y mucho menos es fresca e innovadora. De todos escuchamos lo de siempre.

Tal vez en parte por eso, por el vacío de líderes y figuras auténticas, es que Miguel El Piojo Herrera se ha convertido en el ícono del 2014. No hay lugar en donde El Piojo no despierte felicitaciones, colas por un autógrafo, una foto, las selfies que él mismo toma con y para sus acompañantes. Sus festejos, únicos en la FIFA son famosos en todo el mundo. Pero más importante que eso, el técnico logró que los 11 muchachos en el césped jugaran en armonía, coordinados, tocando bien el balón, atacando. Los hizo equipo. Herrera, con sencillez, dio resultados en su encomienda. El Tri superó las expectativas de lo que se esperaba de ellos.

¿Será que en el 2015 habrá un Miguel Herrera de la política: humildad, inteligencia, pasión y resultados?