Opinión

Libertad económica
en entornos complejos

  
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telefonía celulares

El pasado 18 de diciembre de 2015 el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), a través de un boletín de prensa, confirmó que la empresa Telefónica no participará en la licitación pública para otorgar la concesión para la explotación comercial de 80 MHz de espectro radioeléctrico disponibles en la banda de frecuencias 1710-1780 MHz/2110-2180 MHz, que son mejor conocidas como bandas AWS (Advanced Wireless Services).

El organismo también informó que en dicha licitación sólo estarán presentes AT&T y Telcel, al ser las únicas empresas que presentaron la garantía y demás documentación necesaria para participar en la licitación aludida.

Lo que pudo parecer una decisión extraña o de repliegue de Telefónica, en realidad obedece a los espacios de libertad económica y de mercado que fueron abiertos por la nueva Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) de 2014, que rompió con un modelo estatista, ineficiente -y quizá hasta autoritario- en el que el Estado, a su buen saber y entender, metido a empresario, decidía ilimitadamente sobre la administración del espectro, negando cualquier espacio a los propios concesionarios para que pudieran generar ganancias de eficiencia.

Explico lo anterior: la LFTR, para lograr la eficiencia en el uso del espectro radioeléctrico, permite el uso novedoso de importantes figuras jurídicas que abren la posibilidad de que sean los propios particulares concesionarios quienes recompongan, reordenen y obtengan eficiencias en el uso del espectro. Tal es el caso del arrendamiento espectral (artículo 104 de la LFTR) o del intercambio de frecuencias (artículo 106 de la LFTR) que puede acordar con otros operadores, previa solicitud y autorización del IFT.

Este nuevo camino ya fue andado en fechas recientes por la propia Telefónica y AT&T respecto de frecuencias que ambas tienen ya concesionadas y que se ubican, precisamente, en la banda de AWS. Como resultado del intercambio de bandas de frecuencias y arrendamiento de espectro realizado entre ellas (previamente autorizado por el IFT), se lograron múltiples beneficios: una banda AWS más ordenada; mayor certeza en los bloques a concursar en la próxima licitación; que Telefónica pueda utilizar frecuencias continuas en la banda de 1.9 MHz y AT&T en las bandas 1.7/2.1 MHz, lo que les permitirá a cada una ofrecer servicios con mayores velocidades de internet a sus usuarios.

Los hechos anteriores generaron eficiencias y, con ello, un nuevo contexto y expectativas para la licitación mencionada, que entre otras cosas permitió ordenar los incentivos o desincentivos de Telefónica para participar en ella. AT&T, por su parte, tendrá frecuencias AWS contiguas, tanto en Estados Unidos como en México (debido al espectro que su filial Nextel en México obtuvo en 2010 y las licitaciones de AWS recientes en Estados Unidos).

Otra consecuencia a destacar es que no hubo nuevos inversionistas nacionales o extranjeros interesados en la licitación y sólo quedan en la competencia Telcel y AT&T. Habrá que ver las nuevas condiciones de mercado que resulten una vez concluido el concurso, toda vez que Telcel desesperadamente busca deshacerse de su carácter de preponderante (un aumento en su capacidad espectral no le vendrá a favorecer, por lo que su participación en la licitación podría ser bastante selectiva).

Más allá de esta licitación, a largo plazo es necesario que el IFT nunca pierda de vista que lo más importante en el caso del preponderante es la eficacia y efectos concretos de las medidas regulatorias asimétricas que le han sido impuestas.

En el caso de AT&T no puede perderse de vista que es el operador en México que tiene la mayor cantidad de espectro para servicios móviles (lo que puede motivar restricciones en la acumulación del espectro).

Una vez más, vemos que la combinación de las decisiones de mercado y de las medidas regulatorias (legales y del órgano regulador) devienen en resultados complejos; por un lado, se mejora de inmediato el uso del espectro gracias a los concesionarios y, por el otro, se recomponen los efectos esperados de una licitación en curso.

Libertad que se traduce en eficiencias y en cosas buenas para los usuarios.

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