Opinión

Libertad de salida

Una noticia del día nos dice que el año que terminó cerraron poco más de 115 mil negocios en el país, lo cual muchos interpretan como algo malo, especialmente teniendo en mente la situación actual de la economía, que muchos ya quisieran empezar a llamarla crisis. Por otro lado se tiene el proyecto de iniciativa de ley de competencia, cuyo objetivo es exactamente abrir todos los sectores, para que quien guste participe en ellos, como oferente, compitiendo con precios y calidad por su nicho de mercado, pero respetando lo que la ley todavía protege como monopolios del gobierno.

Una de las condiciones básicas para que haya competencia, que beneficie a los consumidores, es precisamente que exista plena libertad para entrar y salir del mercado, en el momento que se juzgue conveniente. Se entra cuando se tiene la seguridad de que se podrá competir y ganar a los rivales ya existentes y se sale cuando la empresa o negocio no deja utilidades ni para pagar el sueldo del propietario. Existe en esto mucha confusión, en especial en el segmento de pequeñas y medianas empresas, en las que el dueño y principal inversionista es el administrador y a veces el único empleado. En este tipo de negocios existe la creencia de que hay que resistor contra viendo y marea y aunque la ganancia sea cero y no cobre el dueño, mientras exista el negocio será ganancia.

Sería bueno enterarse de las razones por las cuales los negocios cerraron sus puertas, aunque luego de la falta de utilidades como principal causa, podremos encontrar razones como reglamentación excesiva, abuso de las autoridades, extorsión y falta de recursos para capitalizarse, o para modernizar el negocio. Conocer estas razones y la frecuencia con la que ocurren podría ser útil para desarrollar una buena política de fomento de pequeñas y medianas empresas, apoyando precisamente en los aspectos que requieren y no planteando los programas que se le ocurran a alguna autoridad, los cuales muchas veces no tienen que ver nada con la realidad.

Partiendo de la base de que en el país no hay empresarios, la política podría empezar por ahí. Ya casi todas las escuelas, patito, o no, que ofrecen carreras que antes eran conocidas como administración de empresas, ya anuncian con bombo y platillo que sus egresados son emprendedores con mucho éxito, aunque eso está por verse y comprobarse. Como en muchos otros aspectos, no existen estadísticas confiables acerca de la calidad de estos programas, por lo que de poco serviría que la autoridad otorgara algo así como becas para que quienes lo deseen puedan estudiar una de esas carreras. Mejor sería estudiar a fondo el problema y con los datos en la mano sentarse a platicar con unas cuantas instituciones acerca del tipo de programas que podrían financiarse para beneficiar a los pequeños emprendedores, enseñándoles que es un negocio, como se opera y organiza y como se detectan oportunidades. De entrada el requisito para obtener un diploma sería realizar su plan de negocio, lo cual aparte de ahorrarle algunos gastos en consultoría, podrá aprender mucho.

Correo: rodartemario@hotmail.com