Opinión

Ley gravitacional

   
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AMLO. (ilustración)

La ley gravitacional establece que la fuerza de atracción es directamente proporcional a la masa de un planeta e inversamente proporcional a la distancia entre dos cuerpos. Este principio se aplica perfectamente a la política y a López Obrador.

Me explico: a medida que la candidatura de AMLO se fortalece está incrementando su fuerza de atracción sobre otras organizaciones políticas, en particular las que se sitúan a la izquierda. Esto incluye al PRD, pese a Los Chuchos. Pero es más claro y notable en el caso de Enrique Alfaro que se ha convertido en factótum de Movimiento Ciudadano.

En una entrevista reciente, el alcalde de Guadalajara afirmó que un candidato independiente sin partido iría a una derrota segura, y completó su idea señalando que es indispensable que los independientes se sienten a dialogar con López Obrador.

La tesis sorprende. Alfaro tuvo una relación cercana con AMLO, pero en 2015 marcó claramente su distancia. El giro se debió, en buena medida, a que contaba con el apoyo de parte del sector empresarial, que no habría visto con buenos ojos esa alianza.

El viraje de Alfaro debe, en consecuencia, ser aquilatado. Su mensaje a los independientes y su propuesta que todos se sienten en la mesa con López Obrador sólo pueden ser interpretados de una manera: Movimiento Ciudadano irá con Morena en 2018.

Y digo que así será, porque nadie se sienta a dialogar con López Obrador sin tener conciencia que él ya es candidato y que jamás, bajo ninguna circunstancia, cederá su lugar. El diálogo, en consecuencia, sólo puede tener un objetivo: negociar las condiciones de adhesión a su campaña.

Para López Obrador la noticia es más que oportuna. Alfaro no sólo ganó la alcaldía de Guadalajara, sino forjó una alianza que se impuso en la zona metropolitana y, además, conquistó la mayoría en la Cámara de Diputados. En 2018 se postulará como candidato a gobernador y su triunfo se puede –casi– dar por descontado.

La convergencia con Alfaro sería el contrapunto de la emergencia de Morena, en la elección pasada, como segunda fuerza en Veracruz. Así que a dos años de la elección presidencial, AMLO habría sentado sus reales en dos estados con un fuerte peso en el padrón electoral.

Las alianzas serán claves para todos los partidos políticos en 2018. Las coaliciones probables son las siguientes: PRI, Partido Verde y Panal; Morena, Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano; PAN y PRD, si se impone Nueva Izquierda.

La semana pasada, El Universal (6/7/12) publicó al respecto una encuesta que arrojó los siguientes resultados: Osorio Chong, postulado por PRI-PV-Panal: 25 por ciento; Ricardo Anaya, PAN-PRD: 26 por ciento; López Obrador, Morena-PT-MC: 28 por ciento; El Bronco, 6 por ciento.

La encuesta parece darle la razón a Enrique Alfaro: el candidato independiente obtiene menos del 10 por ciento de la votación. Y, por otra parte, el resultado establece un empate técnico entre las tres coaliciones, ya que la diferencia se sitúa dentro del margen de error.

Sin embargo, este último elemento debe ser matizado a la luz de las elecciones presidenciales recientes. En todas ellas hubo una polarización del voto y la tercera fuerza quedó relegada. Este patrón tenderá a repetirse en 2018.

La estrategia de AMLO ha sido, desde 2006, polarizar la contienda. Y en 2018 no sólo persistirá, sino –por razones evidentes– tendrá éxito en su estrategia. Los electores se enfrentarán a una suerte de referéndum: AMLO o “la mafia en el poder”; sí o no a las reformas estructurales.

Planteado ese esquema, los ciudadanos se aglutinarán en dos bloques: los favorables al candidato de Morena y los opositores, que tendrán como objetivo prioritario evitar que llegue a la presidencia de la República. El criterio fundamental de los segundos será emplear su voto de manera útil, optando por quien pueda derrotarlo.

Así que –pese a las coaliciones– es muy improbable que el resultado sea a tercios. Más bien, como en 2006, veremos una competencia entre dos, con un tercero relegado.

¿Quién se levantará como vencedor? Imposible anticiparlo. Pero es un hecho que López Obrador es, desde ahora, el candidato a vencer.




Twitter: @sanchezsusarrey

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