Opinión

Ley de productividad, apuesta a largo plazo

Ahora sí, el gobierno federal se decidió a colocar su propuesta de impulsar la productividad en el centro de la política de crecimiento económico.

Además, por primera vez plantea una visión de largo plazo para elevar la eficiencia de la economía mexicana, cuya capacidad productiva ha sido insuficiente para acelerar el crecimiento.

Con la Iniciativa de Ley para Impulsar el Crecimiento Sostenido de la Productividad y la Competitividad, el presidente Enrique Peña decidió llevar el tema a rango de ley.

Esto quiere decir dos cosas: una, que a la productividad y competitividad se les da una importancia que nunca han tenido.
Y otra, que la estrategia anunciada por el gobierno en 2013 es insuficiente para mejorar y “democratizar” la productividad a fin de reducir las brechas entre regiones –hay estados muy rezagados- y sectores.

Para que la economía crezca a tasas sostenidas, tiene que incrementarse la productividad del país, argumentó el secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

El gobierno estima que entre 1990 y 2011 la productividad total de los factores en México sufrió una contracción promedio anual de 0.4 por ciento, según estadísticas del Inegi.

Lo anterior equivale a una caída acumulada de 8.2 por ciento durante ese periodo, en el que la economía sólo creció 2.8 por ciento en promedio anual.

Pero en un horizonte más amplio, la productividad total de los factores decreció 0.7 por ciento anual promedio entre 1980 y 2011.

Y en los últimos 30 años, la economía apenas avanzó 2.4 por ciento en promedio anual.

Los datos anteriores corroboran la pérdida de eficiencia de la economía durante las últimas décadas en perjuicio de la población más necesitada.

El objetivo de la iniciativa del Ejecutivo es que la productividad deje de caer cada año y, más bien, se incremente a partir de un marco de políticas públicas en la materia.

Lo más importante es que establece una visión de largo plazo en la política nacional de fomento económico.

Con ese fin, contempla reformas a la Ley de Planeación para tener un horizonte de planificación de programas económicos hasta por 20 años.
Además, su evaluación y perfeccionamiento cada seis años será responsabilidad de la administración que en ese momento esté en turno.

La expectativa es generar resultados favorables en un plazo de dos décadas, pese a las transiciones sexenales y las propuestas anuales de paquete económico.

Si bien el gobierno prevé que, una vez aprobada, la ley tendrá alcances incluso a corto plazo, sus resultados en la productividad del país no se verán en este sexenio.

Más bien, se verán a partir de la contribución de las reformas económicas, que ayudarán a revertir la tendencia declinante de la productividad.

Lo importante es el crecimiento económico sostenido a lo largo del tiempo, no sólo una reactivación en el corto plazo.

El reto de la Ley de Productividad y Competitividad es precisamente revertir los rezagos tanto en uno como en otro ámbito.

Twitter: @VictorPiz