Opinión

Les guste o no les guste… hay reforma


 
Nadie se puede llamar a engaño.
 
 
El dictamen de la reforma energética, que comenzó a discutirse en las Comisiones Unidas del Senado ayer por la mañana, fue hecho público al mediodía del sábado.
 
 
Senadores y medios tuvieron tiempo para leer las 295 cuartillas de las que consta el documento.
 
 
Por eso extraña algunas opiniones de la oposición que critican los alcances del documento al que denominaron desde ya como “privatizador’’.
 
 
Lo cierto es que la iniciativa propone varios modelos de asociación con empresas, hasta las licencias que, como comentamos el jueves pasado, sustituye el concepto de “concesión’’ aunque será en la legislación reglamentaria cuando se establezca con precisión la diferencia jurídica entre una y otra.
 
Lo interesante del asunto es que la iniciativa que se está discutiendo es más parecida a la iniciativa que presentó el PAN, es decir, es mucho más agresiva en cuanto a la apertura de la capital privado, que la presentada por el presidente Enrique Peña Nieto.
 
La iniciativa permitiría al sector privado participar en toda la cadena de producción, desde la extracción hasta el almacenamiento, sin que el Estado pierda la rectoría sobre los hidrocarburos.
 
 
Hoy las Comisiones Unidas presentarán el dictamen en primera lectura y se espera que el martes próximo se esté votando en el Pleno, únicamente con los votos del PAN, el PRI y el Verde Ecologista; el PRD dijo que irá a la sesión “a dar la batalla’’, lo que implica la toma de la tribuna.
 
Veremos.
 
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El senador Emilio Gamboa Patrón, coordinador de los senadores del PRI y, para efectos prácticos, líder del Senado –todas las decisiones importantes pasan por su oficina-, defendió, como era de esperarse, la iniciativa de reforma energética que comenzó a discutirse ayer.
 
 
Gamboa dijo que es importante desarrollar “un modelo para México que nos permita explotar nuestra riqueza energética, que mantenga la rectoría del Estado mexicano a través de sus órganos reguladores, sobre las industrias petrolera y energética’’.
 
 
Gamboa exhortó a todas las fracciones políticas representadas en el Senado de la República a redoblar esfuerzos en lo que queda del periodo de sesiones, para abordar las reformas “que por el bien de México no pueden posponerse más´´.
 
 
Ojalá.
 
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El gobierno de Miguel Ángel Mancera está pagando la ocurrencia, sugerida por quién sabe quién, de organizar una encuesta para decidir el aumento del costo del boleto del Metro.
 
 
Y es que Mancera, en un afán por legitimar una decisión que ninguno de sus antecesores se atrevió a tomar –aumentar el precio del transporte colectivo más usado en el país-, decidió que era mejor “preguntar’’ a los capitalinos si querían el aumento.
 
 
Las razones para el aumento están plenamente justificadas.
 
 
El Metro está en el abandono desde hace varias administraciones; cualquier usuario lo puede atestiguar y por ello Mancera simplemente debió haber ejercido su autoridad –que para eso es el Jefe de Gobierno- y no prestar oídos a quien le sugieren que todas las decisiones que se tomen en el DF deben de ser presuntamente “democráticas’’.
 
¿Qué hará Mancera con quienes se brinquen los torniquetes de acceso en el Metro? ¿Serán detenidos por no pagar cinco pesos? ¿Le alcanzarán los policías para detener a los muchos que seguramente lo harán?
 
O en el peor de los casos, ¿reculará la decisión? Eso sí sería catastrófico no sólo para el Metro, sino para su gestión.