Opinión

Les gusta el chile, pero no hablan del chilazo


 
Siempre me llamó la atención que en la prensa se hablara con soltura del gasolinazo para referirse al desliz mensual en el precio de la gasolina y el diesel. Desde el sexenio pasado la palabreja fue adoptada editorialmente como una especie de castigo al gobierno, bajo la premisa de la victimización que sufría aquel individuo que, humilde y trabajador, enfrentaba mes a mes una gasolina más cara.
 
 
Cierto es que el gobierno no ha tenido margen de maniobra para evitar el desliz mensual, porque bajo la estructura regulatoria que está por fenecer en materia de energía, México no era competitivo y debió adoptarse ese esquema. Pero el incremento nunca fue oneroso, y permitió un razonable tránsito a esta era en que tendremos reforma energética con amplias posibilidades de que las empresas globales resuelvan los fracasos de Pemex.
 
 
Por eso resulta curioso que, tras el informe de la inflación de noviembre, en que supimos que los precios se incrementaron 0.93 por ciento para llevar la inflación anual a 3.62 por ciento, nadie hablara del chilazo, a pesar de que el chile serrano sufrió una variación mensual mayor a 58 por ciento, la más alta de todas, por encima de los incrementos en la cebolla, el jitomate o la electricidad. El precio del chile poblano también subió descomunalmente: 38 por ciento.
 
Me imaginaba titulares: “El chile, un lujo”, o “El chile ya es un gusto caro”. Siendo el chile algo tan importante para los mexicanos, pensé que amaneceríamos en situación de emergencia; con un problema de seguridad nacional. Pero no. Este gobierno no tendrá su crisis del chile. A nadie le importó. No se habla del chilazo; y apuesto a que quienes le ponen salsa a los tacos lo seguirán haciendo hoy sin pensar en el informe de inflación. Eso sí: si en su sobremesa aparece el tema de las gasolinas, tundirán al gobierno por el gasolinazo.
 
La felicidad prenavideña se ha apoderado del ánimo colectivo nacional. Al ritmo de precios reportado, todo indica que Banxico cumplirá su meta de inflación anual. Además, el peso está fuerte; la reforma energética está siendo más amplia de lo que se previó; los senadores cantan el himno en la tribuna; y el chile está caro, pero quienes le consumen lo siguen comprando. Les acomodó.
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota