Neumonía inoportuna
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Neumonía inoportuna

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Neumonía inoportuna

13/09/2016
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La candidata presidencial demócrata Hillary Clinton. (Reuters)
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El desvanecimiento y fragilidad física de la candidata demócrata Hillary Clinton, imágenes registradas por cierto por un testigo casual, que esperaba saludar a la candidata –signo de nuestros tiempos- han provocado una enorme discusión en Estados Unidos.

El tema, lamentablemente, no es menor. La salud de los mandatarios o aspirantes a serlo, es fundamental en cualquier país, pero en la Unión Americana se convierte en un asunto de seguridad nacional. ¿Está o no en pleno dominio de sus capacidades físicas y mentales? ¿Su juicio puede verse afectado o nublado por una condición clínica? Y como esas, docenas de interrogantes más.

Desde Ronald Reagan en 1979 y su avanzada edad como candidato, el tema de la salud de los aspirantes es un capítulo sensible, que provoca enorme atención mediática y, como es de esperar, virulenta utilización por parte de sus contendientes.

El candidato republicano Bob Dole –de 71 años, tres más de los que tiene hoy Hillary- se tropezó y cayó de un escenario durante la campaña (1996) y sus números y preferencias bajaron considerablemente. Resultó perdedor frente al entonces presidente Bill Clinton en su exitoso esfuerzo por reelegirse. La derrota no se debió a la caída, sino a una suma de factores, entre los cuales, la caída y la confusión que causó el tropiezo, jugaron su parte.

Donald Trump ya lanzó mensajes para capitalizar electoralmente la debilidad física de su contrincante: “Hillary no está capacitada para ser presidente”, declaró Trump el domingo, apenas horas después del suceso, al devolverle una frase que la propia candidata demócrata ha utilizado en su contra.

Pero la verdad es que no se le ve bien a la señora Clinton. Un ataque de tos le impidió continuar un discurso hace un poco más de una semana, y después de eso, el diagnóstico de neumonía.

Grave error de su equipo la tardanza de cinco horas en informar respecto a su estado y condición. Abrieron espacio a la especulación y los rumores, dejando un hueco que Trump aprovechó con astucia.

Finalmente la doctora informó a través de su equipo que se trató de una neumonía y deshidratación en el evento de aniversario del 9/11. La información fue tardía, careció por completo de transparencia y proyectaron la idea de que se esconde algún secreto, alguna enfermedad o condición más seria que la informada.

Trump por su parte prometió publicar sus exámenes médicos y confirmó ya su participación en un programa médico de TV para ser cuestionado abiertamente de su estado de salud. Donald tiene 70 años, y su energía y vigor desplegado en todo evento y discurso, aparenta un estado físico en óptimas condiciones.

Su problema no es cardíaco, respiratorio, o gástrico. El problema de Donald es psiquiátrico, por lo que debiéramos exigirle un certificado en ese terreno que, lamentablemente para el mundo, no establece la legislación electoral. Puede ser un orate muy sano, pero no cuerdo, sensato, moderado o inteligente.

Dos reportes del campo demócrata señalan un tratamiento con antibióticos de la señora Clinton, además de una versión de extrema sensibilidad a alergias estacionales. Estas célebres fiebres del polen que a principios de la primavera o al final del verano cunden por extensos territorios norteamericanos.

Sin embargo el problema es más serio. Ella no puede verse débil, frágil, en incompleto control de sus facultades, con energía disminuida porque será utilizado con precisión en su contra.

En el 2012 tuvo un incidente serio de salud cuando –según el reporte oficial- se desvaneció en su cuarto de baño y se golpeó la cabeza causando algún tipo de contusión no especificada.

La amenazante presencia de Trump y su cercanía de la Oficina Oval, convierte a Hillary Clinton en un recurso crítico de paz, armonía, diálogo, entendimiento y acuerdo entre los pueblos del paneta, no sólo –aunque de forma determinante por la vecindad- para el nuestro.

Por ende, la salud, el cuidado, el monitoreo y la recuperación de Hillary es vital para la seguridad del mundo entero.



Twitter: @LKourchenko

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.