El mundo al revés
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El mundo al revés

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El mundo al revés

12/06/2018

Donald Trump se distancia, se enfrenta y hasta intercambia agravios e insultos con sus aliados tradicionales (Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Japón) en la reciente reunión del G7.

Horas después, estrecha, abraza y convierte en su nuevo socio favorito a Kim Jong-un, el líder de Corea del Norte, señalado mundialmente como asesino, autócrata y represor de derechos humanos.

El presidente Trump solicita formalmente que Rusia ocupe de regreso un sitio en el G8, del cual fue expulsado –para volver al G7- después de la invasión de Ucrania y la anexión de Crimea hace cuatro años.

El gobierno de Estados Unidos anuncia la imposición de aranceles comerciales a sus socios inmediatos (Europa, Canadá y México) provocando la ruptura del orden comercial y un grave desbalance económico que, según la OCDE, podría costar 1.5% del PIB mundial.

La Casa Blanca anuncia la cancelación del acuerdo nuclear con Irán que establecía una serie de beneficios comerciales a cambio del desmantelamiento de su programa nuclear.

La diplomacia estadounidense es substituida por el acoso, el hostigamiento y la vulgaridad.

En el Reino Unido se suman 1.8 millones de firmas ciudadanas para solicitar que Trump no sea recibido por la Reina Isabel II en su próxima visita de Estado el mes de julio.

El New York Times publica una editorial que acusa a Trump de pretender “destruir occidente”.

Todos estos hechos de las semanas recientes –no necesariamente en orden cronológico- apuntan a la descomposición de un orden y un sistema de acuerdos y alianzas. Parece el rediseño de alianzas internacionales, donde Estados Unidos estrecha posiciones con Rusia y Corea del Norte, al tiempo que rechaza a sus aliados de siempre, desde la Segunda Guerra Mundial.

Más aún, la obsesión del señor Trump –el gran elemento disruptor en el orden internacional– por el déficit y el comercio internacional que él considera desleal e injusto para Estados Unidos, pronostica ya nuevos aranceles a automóviles, camiones y autopartes. Está de más decirle, apreciable lector, el daño y el impacto desastroso que dichos aranceles pudieran tener en la industria automotriz mexicana y, de forma muy señalada, en el segmento de autopartes. Podría ser devastador.

Pero no resulta menor el impacto para Alemania, por la numerosa exportación de unidades fabricadas en ese país hacia Estados Unidos. La elocuente foto de la señora Merkel, rodeada de sus colegas en el G7, frente a un cínico e intransigente Trump explica la grave preocupación de la canciller.

Es, literalmente, el mundo al revés. Confrontación y castigo a tus aliados; nuevos amigos quienes eran tus enemigos y adversarios; medidas proteccionistas que cancelan de facto el libre comercio, con un efecto de retroceso a nivel mundial.

Lo más grave, aún imposible de cuantificar, es el daño que a los consumidores del mundo provocan estas medidas antilibre comercio. Según expertos internacionales, es el peor de los escenarios: encarecimiento de productos, suspensión de importaciones y exportaciones, pérdida masiva de empleos, cierre de fronteras, vuelta a un nacionalismo postmoderno y ruptura total con la globalidad. El mundo en bloques, donde lo que una vez conocimos como occidente, el mundo libre y democrático, podría sucumbir ante una economía cerrada, en crisis, con endeudamientos progresivos e inflación incontrolable.

Un experto internacional me dijo hace unos días, “recuerdas el 29” –en referencia al Crack bursátil y económico de 1929– “algo semejante”.

En más de una agencia estadounidense, oficina del Congreso en el Capitolio, embajada en Washington y en muchos otros rincones del planeta, se encienden veladoras a San Robert Mueller, y que su investigación del Rusiagate sea tan sólida y definitiva, que no quepa duda alguna para que se inicie un proceso formal de destitución. Pero la veladora es doble, para que se lleve a Trump, pero también a Pence quien resulta tan tóxico y peligroso como su jefe, o más según algunos.

De cualquier forma, eso no sucederá hasta después de las elecciones al Congreso de Estados Unidos, donde una nueva composición eventualmente con mayoría demócrata –por lo menos en Representantes- pueda impulsar el proceso y no frenarlo o congelarlo.

Por lo pronto, aguantar a que Trump no ponga demasiada atención en México, y haga muchas fiestas con sus amigos Vladimir y Kim.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.