Siete años de guerra en Siria
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Siete años de guerra en Siria

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Siete años de guerra en Siria

09/04/2018

Después de siete años de enfrentamientos en Siria entre diferentes grupos militares se registra un saldo de 511 mil muertos, 1.5 millones de heridos, 6.8 millones de ciudadanos sirios abandonaron sus hogares desplazándose a varias zonas del sur de ese país y 5 millones huyeron a otros países; Turquía ha sido el principal receptor con más de 3 millones. Asimismo, más del 50.0% de la infraestructura de Siria ha sido destruida; Palmira y la Ciudad Vieja de Alepo han sido los sitios históricos más afectados. Se estima que el costo de la guerra asciende a 170 mil millones de euros y la ayuda humanitaria otorgada a Siria suma 50 mil millones; la Unión Europea (UE) y la ONU han sido los principales donantes, 9 mil y 27 mil millones, respectivamente.

Los conflictos en Siria se iniciaron en marzo del 2011 con protestas multitudinarias de la población contra el dictador Bashar al Assad, Presidente de Siria desde 1970, que demandó reivindicaciones políticas, sociales y económicas como en el resto de las naciones árabes que vivieron la denominada Primavera Árabe. Los enfrentamientos entre los rebeldes y el Ejército Sirio, que cuenta entre 100 mil y 150 mil efectivos, se atizaron por la participación de Irán con 4 mil oficiales y otros 4 mil milicianos de Afganistán. También se vieron involucradas las fuerzas de Hezbollah de Líbano aliadas de Irán y el Estado Islámico cuyo líder Abuba Keal Bagdi autoproclamó su Califato en la ciudad de Raqqa en junio del 2014 y combatió a Assad; Raqqa fue arrebatada al EI en octubre pasado con apoyo de las Fuerzas Democráticas Sirias integradas por grupos armados kurdos de Siria y árabes con la ayuda de la Coalición Internacional, conformada por 30 países y el liderazgo de EUA con el respaldo de la ONU para combatir al EI. Desde el 2014 la Coalición ha lanzado más de 7 mil ataques aéreos en Siria e Irak. El Ejército Sirio y Hezbollah ya capturaron la mayoría de las zonas en poder del EI y otros grupos rebeldes.

La Oficina de Prensa del líder Supremo de Irán, en junio del 2011 justificó su intervención en Siria a través de varios comunicados a la población, aclarando “que cualquier involucramiento en conflicto sirio no excedería una estrategia defensiva y no participaría en los combates por el poder entre el líder Assad y sus oponentes”; por lo demás, se trataría de proteger los santuarios chiitas contra los ataques de los extremistas sunitas. No obstante, con el tiempo Irán y sus aliados se involucraron en la guerra principalmente vía ayuda financiera, armas y equipo militar a las fuerzas de Assad, incluyendo misiles tierra-tierra y más de 500 vehículos blindados y tropas de elite, que junto con Rusia que entró oficialmente a la Guerra Civil de Siria en el 2015 para supuestamente combatir contra el EI. La participación de Irán y Rusia en la guerra explica en buena medida que Assad recuperará así casi la totalidad del territorio ocupado por sus oponentes y el EI. Irán ahora justifica su presencia en suelo sirio “como vital para sus intereses”.

La abierta participación de Irán en Siria ha causado malestar entre los iraníes por la gran cantidad de pérdidas humanas y el elevado costo financiero que ha significado la ayuda a Assad a través de líneas de crédito para adquirir petróleo y alimentos, suministro de armas por 1,400 millones de dólares.

En este contexto, Amnistía Internacional (AI), un movimiento global presente en más de 150 países con más de 7 millones de miembros y simpatizantes que trabajan para que los Derechos Humanos sean reconocidos y respetados; considera que las partes involucradas en el conflicto en Siria cometieron crímenes de guerra y otras violaciones graves del Derecho Internacional Humanitario. AI consigna que las fuerzas del gobierno y sus aliados perpetraron ataques indiscriminados contra civiles y bienes civiles mediante bombardeos aéreos y artillería en los que se utilizaron armas químicas y otras armas prohibidas internacionalmente.

Asimismo, las fuerzas gubernamentales mantuvieron asedios prolongados en zonas densamente pobladas donde limitaron el acceso a la ayuda humanitaria a miles de civiles. También los grupos armados de oposición Assad bombardearon indiscriminadamente zonas civiles e igualmente sometieron a asedio a poblaciones extensas. El EI cometió sanguinarios homicidios ilegítimos contra civiles que bombardeó y utilizó como escudos humanos.

Por otra parte, las fuerzas de Seguridad de Siria detuvieron y desaparecieron a 75 mil personas y han tenido recluidos a decenas de miles, entre ellas activistas cuya labor era pacifica: personal humanitario y periodistas, sometiendo a muchas de ellas a su desaparición forzada, malos tratos y torturas que causaron un número indeterminado de muertos.

Hoy día 70.0% de la población de Siria viven en pobreza extrema, de estos 6 millones con inseguridad alimentaria. Son cifras escalofriantes de una guerra que cumple 7 años sin que haya indicios de un final cercano. Desde hace varias semanas la guerra se ha intensificado en algunas zonas como la de Guta Oriental donde 400 mil civiles tratan de sobrevivir en medio de las bombas y sometidos a un asedio cruel por parte del gobierno sirio que les impide acceder a alimentos y medicinas.

Igualmente, en Afrin, donde fuerzas armadas turcas y kurdos están efectuando ataques indiscriminados matando a miles de personas. La guerra en Siria de ha caracterizado por el absoluto desprecio de todas las partes a la vida de la gente. En Siria se han cometido crímenes de guerra y de lesa humanidad en completa inmunidad. ¿Quién va a frenar este genocidio?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.