Opinión

Lenguaje

 
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'El Bronco' asegura que los regiomontanos pueden confiar en él. (Fabián García)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en el lenguaje. Algunos políticos quieren saltar sobre su sombra utilizando palabrotas que consideran comunes y corrientes, fuertes, sin hipocresías, el idioma de las personas rudas del pueblo, que cotizan alto en las mentes pequeñas de los políticos grandes, o al revés. Algo de esto pensó Gamés cuando leyó la respuesta de El Bronco, candidato independiente a la gubernatura de Nuevo León, a las críticas del expresidente Felipe Calderón en las cuales dijo que era un peligro para México. Gil lo leyó en su periódico El Universal: “Yo creo que estaba pedo o crudo, porque no se dio cuenta dónde estaba, siempre fue así y vino a hacerle más daño a Felipe de Jesús Cantú, porque no tiene en Nuevo León una buena opinión de los ciudadanos. No me preocupan sus declaraciones, la gente me conoce más a mí que a él. Yo creo que sí andaba pedo, porque le vi los ojos desorbitados en los medios”.

Primero lo primero: la borrachera y la cruda son dos estados del alma muy diferentes. Como dijo el clásico: un crudo es un animal sagrado; un borracho, en cambio, puede ser exultante, agresivo y también a veces alguien que atina en sus dichos alcohólicos. Aclarado este punto filosófico, Gil vuelve al lenguaje. Desde luego cada quien puede hablar como se le dé su regalada gana, nomás faltaba, pero hay algo que se llama vocabulario, el conjunto de palabras de un idioma, suma de palabras que usa o conoce alguien. Entre más palabras conoce una persona su lenguaje es más rico y sus ideas más complejas. ¿Va bien Gil o se regresa? La respuesta de El Bronco a Calderón lo retrata de cuerpo completo: pocas palabras pero muy bragadas; una idea, pero de muchos pantalones y que no me vengan con el cuento de las palabritas porque me los chingo. Me tienen miedo. Les rompo la madre y qué o qué. Por cierto, El Bronco tiene de independiente lo que Gilga de astrofísico. Más bien parece un priista muy enojado que vende la idea de la independencia. La vende y hay muchos que se la compran. Señor Bronco: unas palabras nuevas entrarían bien en su cabezota dura, en la sesera, Bronco, allá arriba, donde está el tinaco. En fon.

Compromisos educativos

Gamés lo leyó en su periódico Reforma. Los dirigentes del PRD, PT, MC y Morena se negaron a firmar los 10 Compromisos por la Educación propuestos por México Primero: “Se están rajando de aplicar la ley, no sólo la reforma educativa sino la ley, y el Estado de derecho, pues independientemente de que firmen o no, tienen que cumplir con esos diez compromisos”, dijo Claudio X. González. Gil leyó los compromisos y le parecieron sensatos: cumplir 200 días de clases y descontar a los faltistas, impulsar la equidad en la educación, realizar evaluaciones a alumnos y escuelas, capacitar a los maestros, transparentar la nómina, evaluar a maestros y directores de escuelas, en fon. Dirán misa, pero el compromiso democrático de esa izquierda es cercano a cero. Gilga recurre al lenguaje poético: grillos ojéis, al final les importa un sorbete la educación. No deja de ser una curiosidad que se vuelvan a encontrar los partidos que fueron la carreta de Liópez, una carreta que por cierto arrastró por el fango.

San Quintín

El juez Primero de lo Penal en el estado de Baja California fijó una fianza de siete millones 815 mil pesos a cada uno de los tres jornaleros acusados de lesiones dolosas y daño en propiedad ajena en los disturbios ocurridos en la colonia triqui del sur de Ensenada. El total de las fianzas es de 24 millones de pesos. O sea, a los jornaleros les han fijado una fianza impagable. Cada vez son más los hechos y asuntos que Gil no entiende pues ha visto en Guerrero y Oaxaca a bandas de rufianes hacer y deshacer sin castigo alguno y de pronto un juez enloquecido castiga a tres jornaleros con toda la fuerza bruta de la ley.

Gil leyó a Trejo Delarbre en su periódico La Crónica y lo cita: “Cerca de 80 mil jornaleros trabajan y viven en condiciones peor que precarias a cambio de salarios más que lamentables. Las demandas que los llevaron a una huelga en marzo pasado bastan para describir el rezago legal y social, pero también moral que hay en ese valle al sur de Ensenada”. Ahora mal: si Gil entendió algo, cosa más bien improbable, entre los jornaleros de San Quintín hay miles de migrantes de Oaxaca, apoyados por maestros de la Sección 22 y por organizaciones nacionales como la Central Campesina Cardenista. Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz: nada bueno vendrá de un movimiento en el cual tienen metidas las manos los maestros de la Sección 22. Pero volvamos: siete millones 815 mil pesos de fianza. ¿Estamos locos?

La máxima de John Ruskin espetó dentro del ático: “el mayor artista es aquel que en la suma de sus obras ha incorporado el mayor número de sus mejores ideas”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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