Opinión

Lecturas equivocadas

    
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Manlio Fabio Beltrones

La sacudida que le dio Manlio Fabio Beltrones al PRI con su renuncia, no ayudará en nada para recomponer el rumbo de ese partido, toda vez que su sucesor o sucesora no está a la altura del reto que tiene el tricolor para mantenerse en el poder.

En este momento no existe ningún personaje que llene sus zapatos y que tenga la capacidad y la autonomía de gestión para preparar toda la maquinaria electoral que, con un gran candidato a la presidencia de la República, pueda revertir la tendencia perdedora que comenzó pasado el 5 de junio.

En su mensaje de despedida, Beltrones apuntó que debe haber consecuencias por los malos resultados obtenidos en los comicios; sin embargo, lo que no dijo el sonorense es que los platos rotos los deben pagar los corruptos gobernadores que propiciaron la derrota en estados como Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua y Aguascalientes y no él, quien pretendió dar una lección de vergüenza política que, sin embargo, no la entendieron muchos a los que va dirigido el mensaje.

El voto de castigo emitido en ocho entidades en las que hubo alternancia es una señal muy clara del hartazgo que tienen los habitantes de esos estados y no tiene nada que ver con la capacidad que tengan los jerarcas de un partido político para sacar una elección.
El propio Manlio lo señaló al reconocer que los candidatos del PRI que contendieron en las gubernaturas que se perdieron fueron buenos y que los volvería a poner; sin embargo, esto no alcanzó ante la incapacidad de los gobernantes en turno.

Con el paso del tiempo se va a conocer las verdaderas razones de la dimisión de Manlio Fabio, mientras tanto el PRI inicia un periplo, si no se toman las decisiones adecuadas, que terminará fuera de Los Pinos.

Tiene razón Beltrones al precisar que las reformas emprendidas por el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, son revolucionarias y de gran calado que, sin embargo, no se han reflejado en los hogares mexicanos, por lo que ese es el reto para la última parte del sexenio y para la próxima administración, de ahí la importancia de mantenerse en el poder y consolidar las reformas estructurales.

El gobierno de la República, el PRI y sus aliados políticos tienen que hacer la lectura correcta de los resultados electorales ya que evadir responsabilidades y continuar en la complacencia, dará paso, sin duda, a que sus adversarios políticos los echen a la calle.

El asunto es de tal relevancia ya que no está en juego el destino de un partido o de un proyecto político, sino de un país que puede quedar a merced del populismo.

La consigna de que sea cualquiera menos López adquiere relevancia, sobre todo por la forma en que el PAN tomó los resultados electorales al darles una lectura equivocada, regocijados en el triunfalismo y en la soberbia, desdeñando a sus aliados políticos como fue el caso del PRD.

Flaco favor le hizo Beltrones a su partido al irse en momentos cruciales y peor comportamiento fue el de sus adversarios, los del blanquiazul que en lugar de tomar con humildad y con una postura reflexiva en torno a las razones que los llevaron a la victoria, se sintieron en la antesala de Los Pinos, sin considerar que les falta librar la madre de todas sus batallas: la interna entre Ricardo Anaya, Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle.


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