Opinión

Lectura de la llamada

    
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Enrique Peña Nieto y Donald Trump

La publicación de la transcripción de la llamada telefónica entre Enrique Peña y Donald Trump permite observar cuatro elementos principales: el mandatario mexicano estaba bien preparado; el nuevo inquilino de la Casa Blanca, como siempre, busca salirse con la suya y está obsesionado por el déficit comercial con México, el muro y los cárteles de la droga; también demuestra una importante faceta de mercader: halaga y amaga; finalmente, Trump evidencia la influencia que sobre él ejercen en la relación con México, el canciller Luis Videgaray y su yerno Jared Kushner.

Peña Nieto arranca la llamada mostrándose sensible a las promesas de campaña de Trump y aborda el tema más divisivo: el muro fronterizo. Señala que el tema está inhibiendo el avance en la relación bilateral y señala con consistencia, “mi posición ha sido y seguirá siendo muy firme diciendo que México no puede pagar por ese muro”. Ahora bien, con una buena dosis de pragmatismo, Peña busca en todo momento transcender los problemas y encontrar elementos de interés común: “Dejemos de hablar del muro. Busquemos una manera creativa para resolver este problema, para que esto sirva tanto a tu gobierno, mi gobierno y ambas sociedades”.

Trump vuelve a insistir en un tema recurrente de campaña: el déficit comercial con México se debe al “liderazgo inteligente mexicano” y al descuido de sus predecesores.

Para Trump, Estados Unidos está perdiendo y no sólo con México, también con China y Japón. Empleos y empresas han salido del país hacia México y otras partes del mundo.

La llamada deja traslucir la idea original de Trump para reducir el déficit comercial con México de 60 mil millones de dólares -un border tax o impuesto fronterizo-. La transcripción evidencia la faceta nacionalista-proteccionista de Trump. Aquí hay una obsesión del mandatario que se puede trazar a 1990 cuando da una entrevista a la revista Playboy y arremete contra las exportaciones japonesas: “estamos perdiendo miles de millones de dólares al año mientras se burlan de nuestra estupidez”. Es decir, el tema está fijo en su mente y será un gran escollo para la renegociación del TLCAN.

Al hablar del muro, Trump parece sincerarse: “Lo creas o no ésta es la cosa menos importante de la que estamos hablando. Pero políticamente podría ser la conversación más importante”. Claramente hay una contradicción en la visión de Trump sobre el muro. Por un lado reconoce que es una bandera político-electoral; por el otro, lo ve como una solución a dos problemas que le obsesionan: la migración ilegal y el tráfico de drogas.

Como el muro es políticamente tan importante, Trump amenaza y encanta a Peña. “No puedes decir que México no va a pagar por el muro… entonces yo no quiero reunirme con ustedes”. Y llega el halago. “Somos tu y yo contra el mundo, Enrique, no lo olvides…te deseo tanta popularidad ante el pueblo mexicano para que se exija una enmienda en la Constitución de México para que te puedas postular para otros seis años”.

La llamada también deja percibir la ofuscación del mandatario sobre los cárteles de droga mexicanos y su preocupación por la crisis de los opioides que están matando a 142 personas por día, más que las armas de fuego y los accidentes de tráficos juntos. Se aprecia un menosprecio a nuestras Fuerzas Armadas y presume la valentía de su Ejército “el nuestro no les teme”. Trump es un prohibicionista y un convencido de las políticas de mano dura contra el narcotráfico. Si a esto le añadimos su preocupación por la crisis de los opioides, estamos en un escenario de franca confrontación con México, pues como él dice “nos estamos convirtiendo en un país con adicción a las drogas y la mayoría viene de México”.

Finalmente, la transcripción evidencia la gran influencia que Luis Videgaray ha ejercido sobre su yerno Kushner y sobre el mismo Trump, “considero a Luis quien trabaja contigo un hombre muy inteligente…dada la buena relación que Jared tiene con Luis, ellos decidieron reunirse a pesar que yo no quería”.

Esto es, Videgaray encontró lo que en la diplomacia se denomina un backchannel o canal escondido para llegar a Trump y exponerle los puntos de vista de México e insistir en una reunión temprana entre ambos mandatarios.

Twitter: @RafaelFdeC

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