Opinión

Lecciones y consecuencias

   
1
   

   

La jornada electoral del 7 de junio también estuvo muy intensa en redes sociales. (Cuartoscuro)

La jornada electoral del pasado domingo fue elocuente y reveladora. Desmitifica en varios sentidos,algunas premisas consideradas intocables. Aquí un adelanto de lo que viene.

1. BYE, BYE, MANLIO. El descalabro electoral para el PRI es mayúsculo, inocultable. Tal vez desde la derrota del 2000, o incluso de 1997, el PRI no registraba derrotas tan contundentes. Las aspiraciones presidenciales del señor Beltrones son desde ahora prácticamente inalcanzables con estos resultados. Evidentemente él no es el responsable directo de todas las derrotas, los negativos de los Duarte son aplastantes, o de Borge, pero la política extiende la factura al titular responsable del proceso partidista, no de las causas del malestar electoral.

2. ADIÓS, VOTO DURO. Entre 2015 y 2016 de los 21 estados que han tenido elecciones para gobernador 13 han experimentado alternancias, es decir 62 por ciento. Esto quiere decir entre otras cosas que la añeja confianza en el 'voto duro', garantizado y seguro, es hoy un simple recuerdo. Esta alternancia denota además la urgente y diría desesperada búsqueda de electores más exigentes, por gobiernos de mayor calidad. La eficiencia y la rendición de cuentas son hoy una prioridad para el electorado.

3. 2018. A partir de los números que ofrecen los PREP en todo el país
(en general por arriba de 90 por ciento en los 12 estados), la alianza integrada por el PRD y el PAN en varias entidades representa la fuerza política de mayor recepción de votos: 45 por ciento del total de votos efectivos emitidos. El PRI en segunda posición con 36 por ciento y Morena con 18 por ciento. Varias lecciones se desprenden de estos datos: la primera, que esta fuerza unida, de tener un buen desempeño de gobierno de aquí a 2018, y si consigue integrar una candidatura común para la elección presidencial, estaría en altas probabilidades de ganar. La segunda, que Morena es una fuerza política en avance y crecimiento pero que –con base en estos números– por sí sola no alcanza la votación para conquistar la presidencia. El PRI se desplaza hacia la segunda fuerza electoral, después del PAN que se ha levantado como la gran fuerza triunfadora de la jornada.

4. GOBERNADORES. El voto de castigo o los negativos de los gobernadores que se van –¡vaya generación!– pueden ubicarse como una de las causas fundamentales del voto hacia otra fuerza política. Si bien faltan datos de cómo y por qué votó la gente en cada estado, podemos adelantar que los Duarte (Chihuahua, Veracruz), Borge (Quintana Roo), Cué (Oaxaca), Egidio (Tamaulipas) por señalar los más destacados, se encuentran entre los principales responsables de las derrotas de sus partidos o alianzas. Una nueva generación de gobernadores, la que entra, deberá aprender de esta elocuente lección.

5. ENCUESTAS. Graves errores se cometieron por medios y casas encuestadoras. El difundir resultados imprecisos, incorrectos y que provocaron la fantástica victoria de algunos de sus clientes y partidos. Parece que los medios no aprendemos, después de los tropiezos de 2012. Un profundo proceso de revisión y estrictos controles de calidad deberán exigirse por políticos, medios e instituciones, para aquellos que en el futuro quieran prestar el servicio. La percepción de 'cuchareo' debe eliminarse o la decreciente confianza de los electores, desaparecerá.

6. RENDICIÓN DE CUENTAS. No hemos realizado a detalle un ejercicio de cruzar variables entre los candidatos que no presentaron sus declaraciones 3de3 o, peor aún, sus reportes de gastos de campaña. Buena parte de los ganadores no lo hicieron y resultaron electos. Algún mecanismo público y social, no de regulación normativa, tendremos que construir en el futuro mediante redes o medios de comunicación: el que no presente reportes y declaraciones es, en potencia, alguien en quien no se puede confiar; por ende, inelegible.

7. ANAYA Y EL PAN. La gran fuerza ganadora y el joven aspirante quedan en una posición inmejorable para contender hacia 2018. Como toda fuerza política, es imperfecta. Ricardo no ha cumplido con la comisión de la verdad al interior de su partido. Por ahí sigue Padrés intocable, y ya veremos si el flamante triunfador Miguel Angel Yunes no les da sorpresas con cuentas, negocios y patrimonios inexplicables
–como parece ser el caso–. Todo lo que el PAN no avance en transparencia y rendición de cuentas que tanto pregona será en perjuicio de su propia imagen y credibilidad.

8. PRD. Subsistió con asistencia. Sin las alianzas rentables y exitosas es difícil imaginar un escenario de largo plazo para el sol azteca. Hoy se ve renovado, fortalecido, salió de terapia intensiva. Segunda fuerza en la Ciudad de México con números nada despreciables y presencia en estados. El PRD no está muerto. La clave consistirá en articular proyectos de gobierno en alianza que enriquezcan al azul y a ellos mismos. ¿Serán capaces?

9. MORENA. Crecimiento indudable, avance en Veracruz, en Tlaxcala, en Zacatecas, aunque sin conquistar ninguna victoria. Pero está cerca. Demuestra vigor pleno y un número continuo de nuevos simpatizantes. Con todo, no se trata del tsunami electoral que arrasaría con todo, como se había anticipado. Deberá mantener el curso y superar el estigma de construir alianzas. Solitos, no llegan a la silla del águila.

10. INDEPENDIENTES. Se desinfló la corriente o expectativa de candidatos ciudadanos como una fuerza arrolladora. No ganó ninguno en una elección grande. Esto le otorga a las candidaturas independientes una dimensión más auténtica y replantea la alternativa político-electoral: ni todos son El Bronco, ni todos los contextos o escenarios responden al antiestablishment.

En la próxima entrega extenderemos los puntos de análisis y reflexión de la jornada.

Twitter: @LKourchenko

También te puede interesar:
Escenarios electorales
Apuesta al cansancio
Lodo electoral