Opinión

Lecciones escocesas

Después de la histórica votación en Escocia, donde cerca de cuatro millones de votantes se inclinaron mayoritariamente (55 por ciento) por permanecer como parte del Reino Unido, la jornada, las campañas, el debate y la política británica deja algunos aspectos trascendentes para el aprendizaje histórico:

1. Los votantes del ”NO”, no son traidores. El voto efusivo, explosivo y emocional por las calles fue a favor del “SÍ”, mientras que quienes se opusieron a la independencia prefirieron un bajo perfil, penoso, casi avergonzado. No son ciudadanos que no “quieran” o no se identifiquen con Escocia, sino que están convencidos de que integrados a Reino Unido les irá mejor.

2. Errores de comunicación. Los unionistas fueron torpes y erráticos en comunicar adecuadamente las ventajas de permanecer en Gran Bretaña. En dos años, los independentistas pasaron de 27 por ciento al 45 por ciento final, en buena medida por la campaña sustentada en el miedo unionista, más que en la riqueza de multiculturalidad.

3. Evitar recortes. La política de austeridad dictada en buena medida por la canciller federal alemana Merkel para equilibrar las finanzas europeas tuvo graves consecuencias políticas para Gran Bretaña. Una de las quejas centrales de los escoceses fueron los ajustes al sistema de salud, a consecuencia de los recortes. Mucho ahorro aprieta el pacto político.

4. Devolución de poderes (Devo Max). La autonomía en la toma de decisiones para el Parlamento de Escocia es una de las grandes victorias del proceso. Mayor independencia en asuntos locales, revisión y nivelación de impuestos y gastos, además de libertad en programas de bienestar social.

5. Jóvenes activos políticamente. Adolescentes desde 16 años pudieron participar en la votación, pero sobretodo en las campañas, en los mensajes, en la discusión del país y su futuro. La participación total de 84.42 por ciento de la población con derecho a votar no tiene precedente. Esos jóvenes deben mantener esa energía de participación. Tal vez las próximas elecciones deban incorporar a toda su generación.

6. Debate sobre el futuro. Uno de los grandes méritos del referéndum consiste en la considerable movilización de ideas, propuestas, iniciativas, discusiones, diálogo intenso y fecundo en torno a Escocia y Reino Unido. Es un refrescante ejercicio sobre la identidad, los valores nacionales y el proyecto de país que una comunidad anhela. Útil y productivo si sirve de base para redirigir políticas públicas y estrategias sociales.

7. Inglaterra bajo la lupa. Los políticos ingleses reciben el mensaje claro de que las otras tres naciones (Escocia, Gales e Irlanda del Norte) deben ser escuchadas con la misma relevancia e interés que Londres dedica a Inglaterra.

8. Gales e Irlanda del Norte ganadores complementarios. A causa del debate y las competencias ofrecidas a Escocia en autonomía, impuestos y sistema de salud, el Parlamento británico tendrá que diseñar y construir balances que otorguen las mismas prestaciones y herramientas a todos los integrantes de Reino Unido.

9. Lidiar con el “SÍ”. Se sienten los derrotados, pero no lo son de fondo. Todos esos votantes (poco más de un millón 800 mil) deben ser incorporados a la construcción de un pacto nacional, que otorgue los poderes señalados, pero que recupere espacios (deportivos, políticos, diplomáticos, etcétera) de identidad escocesa a nivel internacional.

10. Representación europea. Para la Unión hay un mensaje inequívoco: dentro de los grandes estados nacionales conviven nacionalidades multiculturales. Se deben construir mecanismos mediante los cuales esas naciones (Escocia, Flandes, Cataluña, Lombardía) puedan recibir representaciones propias sin dejar de formar parte de los estados que los integran.

Twitter: @LKourchenko