Opinión

Lección política mixe 

15 septiembre 2017 5:0
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sismo

En las montañas de la zona mixe de Oaxaca están los invisibles, los olvidados. En ese sitio nació Camerino Arco, quien trabaja de taxista en la capital del estado, un rebelde que se niega a ser olvidado y le pela los dientes al olvido como un puma en posición de ataque.

La voz de camerino es suave y pausada, como el viento de su pueblo en un día soleado. No ha llegado la ayuda para allá, mis paisanos están desesperados porque desde el sismo están incomunicados, me dice. Las carreteras se truncaron y no hay luz ni señal de teléfono.

Pero hay esperanza, un ejército de personas sin rostro está dispuesto ayudarlo a llevar víveres. Algo, aunque sea pa un taco de arroz con frijol. Con lo que se puede y como se puede retaca una pequeña camioneta con víveres y junto con Norberto Cabrera, un istmeño solidario, se lanzan como flechas incendiarias intentando alumbrar la invisibilidad de la zona mixe.

Durante más de siete horas se enfrentan a deslaves, piedras y fango, hacia Santa María Yahuivé, en el Municipio de Santiago Choapam. En el trayecto se encuentran con los militares que van llegando a la zona a evaluar los daños. Sin embargo, ellos son los primeros en llegar con ayuda. Una especie de Usaines Bolt cargando arroz y frijoles.

Entregan los víveres y Camerino cumple con su pueblo. Le preguntan que de parte de quién es la ayuda. Él responde que de parte de “unos amigos”, así nomás, sencillito y sin rodeos.

Camerino no es político, ni pertenece a ningún partido político, y no tuitea caracteres de oropel con caricias para el ego. Ni sube fotos a su Facebook escupiendo ayuda y faramalla. Sin embargo, hoy, este hombre mixe, nos ha dado toda una lección de política, porque el hambre, el abandono y el olvido, también son cosas públicas.

Frente a la insensibilidad y falta de escrúpulos de los miembros de algunos partidos políticos, especialmente los del tricolor, incluyendo a Enrique Peña Nieto —que se sorprende en un momento de conmoción nacional de que en Chiapas haya güeros, como si se tratara de un acontecimiento más inesperado que el sismo— o el de Samuel Gurrión en Oaxaca, que reparte despensas con los colores de su partido a tajo y destajo para después subir sus selfies con los damnificados, o frente a escenas como las de la primera dama de Chiapas —Anahí— que “ayuda a la gente” tomándose un vídeo estando #muydespeinada, y de otros que han utilizado la desgracia para posicionarse en el panorama electoral del 2018, el modesto esfuerzo que se vio en la zona mixe esta semana nos lleva a la reflexión sobre la clase política que queremos y sobre lo que es y lo que debe ser la política.

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