Opinión

Lección de historia

  
1
  

  

(Especial)

Hace 100 años, el 6 de abril de 1917, nació en Clayton Green, Lancashire, Inglaterra, Leonora Carrington, la pintora, escultora, escritora, escenógrafa y activista que se exilió en México desde 1942, nacionalidad que más tarde adoptaría.

Hija de un acaudalado industrial inglés, Carrington atendió desde chica varios talleres de pintura en Inglaterra e Italia, y en 1936 visitó la Exhibición Internacional del Surrealista en Londres, que la marcó, especialmente el trabajo del pintor alemán Max Ernst. Un año después lo conocería, y Carrington huyó a París para reunirse con él. Durante un año, Carrington frecuentó el círculo surrealista de André Breton, hasta que se mudaron al pueblo de Saint Martin dArdeche, en el sur de Francia, donde la pareja trabajó y colaboró en su desarrolló artístico. Ahí realizó un retrato de Ernst intitulado de TheInnOf theDawn (La posada del caballo del alba) su primer obra surrealista, que ahora se encuentra en el Metropolitan Museum of Art en Nueva York.

Al principio de la Segunda Guerra Mundial, Ernst, quien era alemán, fue arrestado por las autoridades francesas, y más tarde liberado gracias a la intercesión del poeta Paul Eluard, pero con la invasión nazi, fue arrestado por la Gestapo, que consideraba su arte era “degenerado”, aunque pudo escapar, y exiliarse en Nueva York. Carrington huyó a España, donde tuvo una depresión por la que fue internada en un hospital siquiátrico. Ahí fue puesta al cargo de una enfermera quien se la llevó a Portugal. En 1941 logró salir de Europa, gracias a la ayuda de Renato Leduc, entonces embajador de México en Portugal, con quien se casó para poder tener su inmunidad diplomática.

Instalada en México, Carrington retomó su obra pictórica y la escritura, se casó y tuvo dos hijos con el fotógrafo húngaro refugiado Emerico Weisz, que fue clave en la conservación de los negativos de Robert Capa sobre la Guerra Civil en España, el famoso caso del “Maletín Mexicano” que apareció en 2008. Se relacionó con el movimiento surrealista en México, donde se encontraban figuras como André Breton y Remedio Varos, con quien mantuvo una amistad de muchos años.

El movimiento surrealista se había iniciado en Europa antes de la Primera Guerra Mundial, influenciado de los métodos sicoanalíticos de Freud y de André Breton, quien trabajó como médico en la guerra. Este movimiento se caracterizó por el rechazo a los valores burgueses (como todos los movimientos importantes) y el uso del sueño y de un simbolismo arquetípico para favorecer la liberación del inconsciente, de la sexualidad, y de la creatividad artística. Marcado por la barbarie de las guerras, este movimiento buscaba liberar la sique humana de falsa racionalidad y de otras estructuras restrictivas, se adhirió al marxismo y al anarquismo, y contó en sus filas a importantes artistas como Paul Eluard, Max Ernst, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Joan Miró, Francis Picabia, Man Ray, Marcel Duchamp, entre muchos otros.

A partir de esos años Carrington introdujo en su obra ciertos elementos mexicanos, como en El mundo mágico de los Mayas (1963), mural que vemos en el Museo de Antropología, pero también se hizo más presente la búsqueda de un dios femenino. Fue una de las artistas asociadas con el movimiento feminista dentro del surrealismo y en los años 70, se convirtió en miembro fundador del Movimiento de Liberación Femenina en México. Leonora Carrington murió en la Ciudad de México el 25 de mayo de 2011, debido a complicaciones asociadas a la neumonía.

El feminismo ha reunido el trabajo, la lucha, la constancia, y el talento de muchísimas generaciones de mujeres increíbles, y lo han convertido en el movimiento social, artístico y filosófico más importante del siglo 20. Y la importancia de este movimiento lo confirma y lo sigue impulsando la enfermedad de locutores que declaran públicamente que si no hay verga, no hay daño. Buenas pascuas.

También te puede interesar:
El Infierno
Camino de luz
La historia se repite