Opinión

¿Le tomaron la medida al Banxico y a Hacienda?

 
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ME. ¿Apuntalará la autoridad a nuestro peso?

Desde 2014 hemos escuchado que el peso mexicano se ha devaluado como resultado de varias causas; primero, por la caída en los precios del petróleo; segundo, por la masiva salida de flujos de capital de mercados emergentes; tercero, por la incertidumbre sobre el crecimiento económico global; cuarto, por la decisión de la Reserva Federal de elevar la tasa de interés; quinto, por el riesgo de que un triunfo de Donald Trump retroceda el libre comercio; y sexto, por el Brexit.

Desde 2014 podemos haber escuchado y leído economistas que eligen una de esas explicaciones para sorprendernos con su erudición. Días más tarde leemos a otro más que selecciona la tercera o la quinta razón para explicarnos por qué el dólar se alejó definitivamente del rango de 13 a 14 pesos, y para advertirnos que la depreciación podría ser aún mayor.

Pero en todos los casos aparece un argumento consistente: se nos dice que el peso se deprecia tanto porque es la moneda más transada entre las emergentes; y ese atributo se nos ha vendido como una gran cualidad, hasta el cansancio, diciéndonos que ningún otro país equivalente (Turquía, Brasil, Perú, India…) tiene ese fenomenal mecanismo de ajuste. En el camino, el gobernador del Banxico Agustín Carstens ha recibido aplausos y premios internacionales, mientras que la Secretaría de Hacienda ha conseguido fortalecer la llamada “Línea de Crédito Flexible” del FMI hasta por 88 mil millones de dólares, haciéndonos ver nuevamente que seguiremos ahí: resistiendo todo factor que aparezca en el escenario y que afecte la paridad cambiaria.

Pero tener la moneda emergente más transaccional del mundo es como andar con la chica más guapa del pueblo: todo mundo la quiere ver, todos la quieren fotografiar, todos la quieren admirar en bikini, o enfundada en una zarigüeya. Sin embargo, sólo el novio conoce lo pestilente de su aliento o sufre sus reproches.

Hace unos meses, cuando el Banco de México y la Secretaría de Hacienda realizaron la acción conjunta de eliminar las subastas de dólares y aumentar la tasa de interés, se supo en los corrillos que varias instituciones financieras habían aprovechado la predictibilidad de aquellos mecanismos para especular. De manera que ahora, en los nuevos episodios de volatilidad que tienen al dólar cerca de los 20 pesos, caben dos preguntas: (1) ¿es deseable en sí mismo que el peso sea la moneda emergente de mayor intercambio en el mundo? ¿es ése un objetivo?; y (2) ¿se podría presumir que en esa lógica las grandes instituciones financieras internacionales le han tomado la medida a la autoridad mexicana?

Estas parecen ser semanas de prueba y de definición de estrategias para las autoridades financieras nacionales.

Twitter:@SOYCarlosMota

Correo:motacarlos100@gmail.com

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