Opinión

Lázaro, proyecto socialista limitado


 
A la memoria de Raymundo García García, mi profesor en la Maestría de Ciencias Políticas de la BUAP.
 
1.- ¿Por qué duró tan poco el proyecto cardenista de 1934 a 1938? Porque enfatizó un perfil socialista, marxista, de lucha de clases, expropiador, corporativo, de fusión organizaciones de masas-Estado y estatista, pero en un momento de encauzamiento institucional de la Revolución Mexicana.
 
La falla de Cárdenas fue de origen: polarizó la lucha de clases al grado de dividir a la sociedad y generar, como consecuencia lógica, organizaciones conservadoras. Al mismo tiempo, dividió al movimiento revolucionario con su enfrentamiento a Plutarco Elías Calles y el exilio forzado.
 
 
Además, el cardenismo creó el sistema político piramidal, con el poder omnímodo del presidente de la república; para hacerse del poder, Cárdenas liquidó políticamente a diecisiete gobernadores callistas. Asimismo, organizó los organismos corporativos para representar a la sociedad vía la CTM, la CNC y el sector militar bajo el liderazgo político del presidente.
 
 
En su campaña electoral --recogidos sus principales pronunciamientos en el libro Lázaro Cárdenas, Archivo del Fondo, Fondo de Cultura Económica, 1976, organizado por Hilda Muñoz-- se percibe el rumbo ideológico del socialismo cardenista en una sociedad que carecía de cultura socialista, que había padecido la fase sangrienta de la Revolución y que tenía una clase media con ambiciones personales.
 
Cárdenas entendió hacia finales de 1939 que la continuidad de su proyecto revolucionario socialista otro sexenio llevaría la polarización ideológica a una nueva guerra civil, y por ello optó por apoyar al general conservador Manuel Ávila Camacho para cambiar el rumbo revolucionario del país. Así, con la sucesión a favor de Ávila Camacho, Cárdenas enterró la Revolución Mexicana.
 
 
2.- El presidente Luis Echeverría recibió información sobre los enormes yacimientos petroleros, pero los guardó como secreto de Estado a pesar de la crisis devaluatoria y la subordinación al FMI con un programa de ajuste ortodoxo. Su sucesor, José López Portillo, anunció el México petrolero en 1977 y lanzó al país a una fase de crecimiento apoyado en los ingresos por exportaciones de petróleo.
 
 
Por el petróleo, el sexenio lopezportillista tuvo un PIB promedio anual de 6.5 por ciento, aunque lo llevó a 9 por ciento promedio anual en el corto periodo 1978-1981, con una inflación promedio anual de 10 por ciento. En promedio, México recibió una media de 10 mil millones de dólares anuales por exportaciones petroleras, aunque lo hicieron dependiente del petróleo.
 
 
La crisis lopezportillista estalló cuando en junio de 1981 cayeron los precios internacionales de petróleo, el gobierno equivocó la decisión y no bajó los precios del barril sino que los subió y se quedó sin clientes; los ingresos del petróleo se sustituyeron por deuda externa de corto plazo y ésta aumentó más de 20 mil millones de dólares en un año. El nerviosismo afectó la estabilidad, en 1982 se dio la peor fuga de capitales y el gobierno estableció el control de cambios y expropió la banca, pero sin una estrategia.
 
El problema no fue el petróleo sino la dependencia de sus ingresos, el mal manejo de política económica, la falta de inversión privada y la ausencia de una política de desarrollo. El gobierno de De la Madrid, que había definido una estrategia neoliberal en el Plan Global de Desarrollo 1980-1982, optó por el camino de la estabilización y el inicio de una política de desarrollo basada en el mercado y ya no en el Estado.
 
 
La reforma energética aprobada esta semana se presenta como la segunda oportunidad petrolera, con precios del barril arriba de 100 dólares, contra promedio de 23 dólares en el sexenio lopezportillista.
 
 
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