Opinión

Lázaro 1940: levántate y ¿no andó?


 
No hay datos concretos para saber las razones políticas por las que la reforma energética invocó la figura del general Lázaro Cárdenas. Pero lo cierto es que hay un efecto colateral que preocupó a los cardenistas: en 1938-1940 ocurrió el ocaso de la Revolución Mexicana.
 
El punto central radica en el hecho de que Cárdenas dio un giro a la derecha en 1940. En su estudio El Estado capitalista en la época de Cárdenas (editorial Era), el sociólogo Octavio Ianni recogió tres testimonios de revisión histórica del cardenismo:
 
 
--Tzvi Medin: después de la expropiación petrolera "el régimen cardenista comenzó a moverse hacia la derecha".
 
 
--Lorenzo Meyer: “extraoficialmente se reconoció que la mala situación económica había cambiado la orientación del régimen”.
 
 
--Mathaniel y Silvia Weyt: “un íntimo amigo de Cárdenas nos confesó que el gobierno se había visto obligado a moverse hacia la derecha en la política económica y tratar temporalmente de apaciguar al mundo de los negocios”.
 
 
Ianni encontró las razones de esos vaivenes político-ideológicos de Cárdenas: el modelo cardenista creó las organizaciones sociales para consolidar el Estado capitalista, a pesar de usar un lenguaje socialista; ésa fue la esencia del Partido de la Revolución Mexicana y sus cuatro sectores corporativos. “Al tiempo que emplea un lenguaje revolucionario e inclusive socializante, (Cárdenas) desarrolla una práctica esencialmente capitalista”. La dirección política se basó en un 'caudillismo institucionalizado'.
 
 
Ahí es donde se encuentra la explicación de las razones por las que Cárdenas expropió las empresas petroleras inglesas y estadunidenses pero luego reabrió contratos con empresas privadas, lo que hasta ahora no aparece muy estudiado en el nacionalismo revolucionario petrolero. La clase obrera cardenista se organizó como masa, no como clase, retomó Arnaldo Córdova en La política de masas del cardenismo. E Ianni reafirma que Cárdenas organizó a los trabajadores como una forma de 'despolitizar' y creó un 'Estado de compromiso, pero burgués y estructurado con el fin de propiciar la acumulación monopolista de capital'.
 
 
Dentro del priísmo, Vicente Fuentes Díaz publicó un libro poco analizado: Ascenso y descenso revolucionario bajo Cárdenas. El dato mayor de esta indagación radica en el hecho de que Cárdenas decidió frenar la revolución y que se equivocó en analizar el desenvolvimiento del proceso. El autor cita unas palabras de Cárdenas en marzo de 1961 en la Universidad Obrera: ante la queja de que había escogido como sucesor a un conservador, la decisión “fue porque había problemas de carácter internacional que lo impedían (escoger al general Francisco J. Mújica) y también porque creí que los elementos intelectuales de México actuarían”.
 
 
Fuentes Díaz concluye que “el quebranto de las fuerzas populares desde las postrimerías del cardenismo abrió un ciclo de declinación en el movimiento revolucionario”. A finales de 1938 la radicalización cardenista había prohijado una radicalización conservadora que Cárdenas ya no supo administrar. Las clases organizadas por Cárdenas fueron incapaces de funcionar por sí solas.
 
 
En este contexto, la iniciativa de reforma energética del presidente Peña Nieto invocó a Lázaro Cárdenas en el entendido histórico de que el cardenismo histórico fue diferente al cardenismo simbólico construido por el propio PRI a lo largo de muchos años. Los neocardenistas del PRD y del lopezobradorismo carecen de evidencias históricas suficientes para defender el estatismo en el petróleo porque Cárdenas aprobó los contratos con empresas privadas.
 
 
Más que el simbolismo revolucionario cardenista, la propuesta de Lázaro Cárdenas sigue vigente: un Estado rector-regulador asociado a empresas privadas.
 
 
 
 
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