Opinión

Lavadero azul

Las acusaciones enarboladas por la exsecretaria de Desarrollo Social, la panista Beatriz Zavala, contra la exlideresa del PRD y actual titular de la Sedesol, Rosario Robles, huelen más a lo que los estrategas llaman: a ver si es chicle y pega.

Pues sucede que la normatividad de Oportunidades sobre el otorgamiento de los apoyos a los grupos vulnerables, que tanto escándalo causó por la limitación del subsidio a tres hijos por familia, ¡fue diseñada y establecida por los propios panistas! en 2012, cuando Felipe Calderón estaba casi de salida.

Y, eso que los del blanquiazul no saben del pasado maoista de la actual secretaria, cuando era líder del FAEL, un grupo de activistas que encabezaba en la Facultad de Economía de la UNAM, allá en los 70.

Si no, hasta hubieran sugerido que la medida tenía influencia china…

Por cierto que Zavala Peniche –quien sustituyó a la tristemente célebre Ana Tere Aranda, la misma que presumió que conoció la pobreza de niña cuando unas trabajadoras le pegaron los piojos– se involucró en los escándalos de desvío de recursos hacia campañas electorales, sobre todo en apoyo a la candidatura de Xavier Abreu.

Por lo que se ve, el tema de los apoyos condicionados y discriminatorios quedará sólo en pirotecnia partidista.

Madero y astillas

Más astillas que madero. Así quedó el candidato a la presidencia panista luego de la tunda que le pusieron diversos comunicadores tras echarse para atrás en debates que ya había pactado en radio y televisión.

Pareciera que el chihuahuense simple y llanamente no quiere exponerse, pensando que lleva la ventaja y por tanto la va a dar la vuelta a un segundo encuentro con Cordero.

Pareciera que a su adversario en la carrera por el liderazgo blanquiazul ya se lo quiere encontrar… sólo en tacos.

A ver si sus estrategas no meten la pata y al cuarto para las 12 va a andar queriendo ¡un debate de última hora!