Opinión

Las tres Zonas
Económicas Especiales

No comparto el escepticismo de muchas personas quienes han manifestado estos días que las tres Zonas Económicas Especiales (ZEE) anunciadas por el presidente Enrique Peña Nieto son un reciclaje de algo que no funcionó en el pasado. La verdad es que las ZEE pueden ser un detonante poderoso para las tres regiones donde se establecerán.

Las Zonas Económicas Especiales han sido instituidas con éxito en varios países del mundo. China es una nación que las ha utilizado con entusiasmo en la provincia de Guangdong, e incluyen lugares tan importantes como Shenzhen o Xiamen, que tienen una fuerte vocación de comercio de mercancías vía marítima.

Las ZEE varían por tipo y formato. Las hay que son puramente zonas de libre comercio; otras son de procesamiento veloz de exportaciones; algunas más son clasificadas como parques logísticos y otras como puertos libres. Habrá que ver con qué formato específico se configuran las zonas anunciadas para México: el corredor industrial del Istmo, Puerto Chiapas y los municipios circunvecinos de Lázaro Cárdenas, tanto en Michoacán como en Guerrero.

En 2011 el Banco Mundial publicó el documento Special Economic Zones: Progress, Emerging Challenges and Future Directions. En uno de sus principales apartados, el documento establecía que las ZEE servían para impulsar la innovación en las economías en desarrollo, aunque era cauto su argumento: “Los ejemplos de algunos países en Asia del Este han demostrado el rol catalítico que pueden jugar las ZEEs en la difusión y estimulación de la innovación para una economía doméstica, así como en la generación de oportunidades para fortalecer la cadena de valor agregado.

“No obstante, el fracaso de varias ZEEs en los países en desarrollo cuando persiguen actividades que exigen algo más que líneas de ensamblaje con mano de obra barata, sugiere que el solo instrumento de las ZEEs puede no ser suficiente para impulsar la innovación. Es necesario que otras condiciones también existan, en adición al papel que juegan las ZEEs en materia de apertura comercial e inversión. Los factores adicionales deben superar los confines físicos de las ZEEs y contagiar a la economía doméstica en su conjunto”.

El plan de Peña para las ZEE mexicanas incluye impulso a empresas agroindustriales, becas, créditos de la banca de desarrollo, un programa de cafetales, pavimentación, tratamiento discal diferenciado y un plan emergente de empleo. No suena mal, pero para que Puerto Chiapas se convierta en un lugar como Shenzhen, que tiene su propia bolsa de valores y 23 rascacielos que superan los 200 metros de altura, se ve un poco complicado. Tan sólo su Ping An International Finance Centre tiene 660 metros de altura.

Twitter: @SOYCarlosMota