Opinión

Las turbinas eólicas pueden dañar la salud

14 febrero 2017 5:0
 
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energía eólica

Viajando por carretera de Bremen a Amsterdan observé con admiración durante todo el recorrido, la enorme cantidad de columnas blancas soportando turbinas de viento u eólicas que generan, según se cree, energía eléctrica limpia.

Los científicos han detectado que las turbinas eólicas pueden causar daño a los seres humanos y animales, si las instalaciones están demasiado cerca de las zonas habitadas.

Los aerogeneradores de energía eléctrica producen sonidos de muy baja frecuencia o infrasonidos por debajo de 20 Hz. (Hertz es la unidad de frecuencia que equivale a un ciclo por segundo).

La cantidad de infrasonido depende de varios factores: 1) El fabricante de la turbina. (La turbina es el mecanismo diseñado para qué a través del movimiento oscilatorio o el remolino giratorio de las hélices generado por el viento, se convierta en electricidad). 2) La velocidad del viento. 3) La topografía del terreno, y 4) La presencia de turbinas cercanas.

El ultrasonido no se puede oír y no está relacionado con la intensidad del sonido que se genera en las cercanías. El infrasonido suele medirse con un medidor sensible capaz de detectarlo.

El infrasonido no es posible escucharlo en los niveles generados por las turbinas de viento, pero son captados y detectados sin que lo sintamos, por nuestro sistema auditivo, su enorme potencia eléctrica es detectada por la zona de baja frecuencia del oído, que es extremadamente sensible al infrasonido.

El oído es más sensible a los infrasonidos en ausencia de otros sonidos audibles. La estimulación máxima del oído con infrasonido se producirá aun dentro de una casa, porque el sonido audible de las turbinas será bloqueado por las paredes de la casa, pero los infrasonidos pasan fácilmente al interior a través de pequeñas aberturas.

Algunos síntomas que sufren las personas que viven cerca de las zonas de ubicación de las turbinas eólicas son: inestabilidad, desequilibrio, vértigo, náuseas, mareo, sensación de presión en el oído o posible pérdida auditiva inducida por la intensidad del sonido de baja frecuencia.

Los protectores o tapones auditivos (earplugs) usados en la industria y en los aviones no protegen contra los infrasonidos, aunque reducen los sonidos audibles y perjudiciales arriba de 80 decibelios.

Fuente: Universidad de Washington of Saint Louis.

Twitter:@SalvadorG.Lignan

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