Opinión

Las sorpresas de Banxico

De enero de 2013 a hoy, el Banco Central de México ha recortado en un total de 150 puntos base la tasa de fondeo a un día, llevándola a un mínimo histórico de 3.00 por ciento. En específico, 125 puntos base han sido recortados a través de acciones sorpresivas (dos recortes de 50 puntos base y uno de 25 puntos base). Dichas acciones han tenido comunes denominadores tanto en contexto macroeconómico como en términos de política monetaria relativa.

Tomemos el caso de los dos recortes sorpresivos de 50 puntos base, el primero en marzo de 2013 y el segundo el viernes pasado. Identificamos al menos cuatro factores comunes:

Primero, ambos se presentaron en un contexto de desaceleración económica y un esperado repunte transitorio en la inflación -explicado por una baja base de comparación anual.

Segundo, en los dos casos se elaboró sobre la idea de que el logro de la convergencia de la inflación hacia su objetivo podía ser alcanzado con un nivel de tasa de interés inferior -en el caso del recorte del viernes pasado, tal argumento se encuentra de manera implícita. Este principio es referido regularmente como convergencia eficiente, es decir, aquella que tiene como objetivo el logro de la convergencia de la inflación con su objetivo al menor costo económico posible.

Tercero, consideraciones de política monetaria relativa también fueron referidas. En la decisión de marzo de 2013 también se argumentó la posibilidad de que un mayor relajamiento monetario tanto en países desarrollados como emergentes podría llevar a mayores influjos de capital hacia nuestro país, con una consecuente estrechez innecesaria de las condiciones monetarias locales.

En el caso de la decisión del viernes pasado, se planteó un contexto donde la Reserva Federal de Estados Unidos habría reforzado su tono gradualista en cuanto a su proceso de normalización y el Banco Central Europeo acababa de anunciar un nuevo esfuerzo de relajación monetaria. Adicionalmente, se dedicó un párrafo a explicar cómo los influjos de capital hacia mercados emergentes se han intensificado y se han observado apreciaciones cambiarías en muchas de estas economías, incluida la mexicana.

Cuarto, en ambos casos se incluyó un fraseo en el comunicado lo suficientemente claro como para cerrar la puerta a la posibilidad de que el recorte fuera seguido por un ciclo de acciones en el mismo sentido, dejando a tales movimientos (de 50 puntos base) como cambios únicos y aislados.

Así, en su motivación, el recorte reciente parece haber sido posible a través de una ventana de oportunidad provista por una inflación bajo control y una brecha de producto que podría tomar más tiempo en cerrarse. Dicha ventana habría permitido hacer un nuevo ajuste a la baja en la tasa de referencia que no entorpeciera el proceso de convergencia de la inflación a su objetivo. Adicionalmente, el elemento de política monetaria relativa no parece descartarse como una de las motivaciones.

En cuanto a sus efectos, la acción tendría uno mucho más retrasado sobre variables macroeconómicas como el crecimiento económico y la inflación, que sobre las variables financieras. En el primer caso, posiblemente tomará bastantes meses en mostrar su efectividad; en el segundo, los mercados reaccionaron claramente tras el anuncio de manera instantánea, reflejándose en un debilitamiento del peso y una caída sustancial en la curva de rendimientos, por ejemplo.

Permanece como duda las razones para que la acción de política se haya presentado en la forma de una sorpresa. Justamente este punto será interesante explorar en la minuta respectiva a esta decisión. En el caso de la acción sorpresiva de marzo de 2013, la decisión se presentó con voto dividido: cuatro a favor y uno en contra. Este último preocupado por la posibilidad de que la acción pudiera enviar una señal de complacencia y afectar la credibilidad de la política monetaria. Será sin duda interesante leer los argumentos en el caso del reciente debate.

* El autor es subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.