Opinión

Las señales de la devaluación china

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yuan

Ayer el Banco Popular de China decidió devaluar el yuan en 1.9 por ciento. Parecería que la magnitud de la devaluación no es relevante, pero las señales que envía sobre el estado de la segunda economía más grande del mundo son importantes. Si bien ya se decía que la moneda china estaba demasiado fuerte y que tal vez el gobierno chino tomaría cartas en el asunto, fue un movimiento sorpresivo para los mercados.

China tiene un régimen de tipo de cambio híbrido entre fijo y flexible. El tipo de cambio se determina de acuerdo a la cotización de una canasta ponderada de divisas: el euro, el won, el dólar y el yen, aunque la ponderación no se conoce. Ese tipo de cambio fix se anuncia diariamente a las 9:15 a.m. y durante los 15 minutos posteriores los inversionistas pueden hacer operaciones con la divisa hasta un rango de 2.0 por ciento ya sea al alza o a la baja. El martes, el tipo de cambio fix abrió con una devaluación de 1.9 por ciento, la mayor en dos décadas.

Las autoridades chinas informaron que más que una devaluación, se trataba de una corrección técnica y que no era, de ninguna manera, un indicador de futuras posibles devaluaciones. Esa puede ser una interpretación, pero sin duda hay más.

Los datos económicos recientes de China no son alentadores. La desaceleración es evidente y dado el tamaño de su economía, la probabilidad de que arrastre a las demás economías es enorme. En los dos primeros trimestres de este año, la economía china creció a una tasa anual de 7.0 por ciento, su menor ritmo en seis años. Incluso existen dudas de la veracidad de este 7.0 por ciento; coincide a la perfección con el pronóstico de crecimiento del gobierno chino. En julio, sus exportaciones disminuyeron 8.3 por ciento respecto al año anterior, una disminución mucho mayor a la que anticipaban los mercados y los analistas.

Con una moneda más barata, las exportaciones chinas podrían recibir el impulso que necesitan. Mucho se ha dicho que esta devaluación puede empezar una guerra de divisas, en la que otros países asiáticos se verán obligados a devaluar sus propias monedas, para poder mantener su sector exportador competitivo. El gobierno chino niega este argumento y se enfoca en que únicamente fue una corrección técnica.

La devaluación también puede ser un indicador de que las autoridades chinas están dispuestas a hacer reformas de mercado importantes. China tiene interés en que el yuan se incluya en las divisas que el Fondo Monetario Internacional usa como reservas –actualmente dólar, yen, euro y libra– y para ello quiere mandar la señal de que irá poco a poco adoptando medidas de liberalización de su mercado cambiario, como parte de una agenda más profunda de reformas económicas.

Desde hace unos años, las autoridades chinas querían mover la economía de ser meramente exportadora, a una en la que se impulsara el mercado interno, para lo cual ayudaba tener una moneda más fuerte. La devaluación detiene ese proceso, pero impulsará las exportaciones y en consecuencia a la producción. La relevancia de esta medida rebasa sus fronteras. La señal más importante que se está mandado es que la economía china necesita estímulos fuertes. Ya vimos la intervención del gobierno en la bolsa de valores y ahora vemos el intento por impulsar al sector exportador. Claramente las cosas no van bien.

Esta devaluación, al permitirle a los socios comerciales de chinos la compra de productos más baratos, puede tener impactos desinflacionarios o incluso deflacionarios. Ante este escenario de menores precios y del fortalecimiento consecuente del dólar, también puede tener un impacto en la decisión de la Reserva Federal de cuándo subir las tasas de interés.

Todas estas son señales. Tendremos que esperar para ver con más claridad las repercusiones. Veremos si realmente fue un mero ajuste técnico o si es el inicio de más movimientos devaluatorios. Veremos si es parte de una agenda reformista o si es un empujón a la economía. Pero algo no podemos perder de vista. Lo que pasa en China, no se queda en China. Nos afecta a todos.

Twitter: @ValeriaMoy

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