Opinión

Las RP en el
Mundial de 2014

Las sedes de las justas deportivas como el Campeonato Mundial de Futbol o los Juegos Olímpicos son muy codiciadas porque representan un escaparate para la nación que las organiza, una táctica de relaciones públicas para crear o afianzar la “marca país”.

En 2007, cuando Lula da Silva peleó la sede, Brasil pintaba como la gran promesa emergente del continente, con una economía que crecía anualmente a tasas cercanas a 7.0 por ciento, con una clase media creciente. Todo era “miel sobre hojuelas” y qué mejor que coronar ese “Brasil moment” con una jornada de gloria en 2014. En el pasado, naciones como China, Japón y Corea han utilizado eventos como este para enviarle un mensaje al mundo: “Aquí estamos, somos uno de ustedes. Un país desarrollado con la infraestructura que lo acompaña”.

Sin embargo “el gozo se fue al pozo” porque el panorama económico y político del país sudamericano cambió radicalmente. Y Brasil se dio cuenta de que estar bajo los reflectores puede ser un arma de doble filo.
Ahora el país vive un profundo descontento social por problemas viejos no resueltos, y por conflictos nuevos exacerbados por el gasto mundialista. Se calcula que la inversión para este evento supera los 15 mil millones de dólares, lo cual excedió en más de la mitad lo planeado, provocando una extensa ola de inconformidad social.

El gobierno de Dilma Rousseff, en la víspera de su eventual reelección, confiaba en transmitir una buena imagen ante el mundo, pero lo cierto es que se multiplican las organizaciones, sindicatos y grupos que protestan y se manifiestan. Brasil muestra una cara distinta a la esperada por la FIFA y por el mundo deportivo.

La realidad es que Brasil está transmitiendo la imagen de un país con graves problemas de inseguridad, pobreza extrema, descontento social y falta de organización… y faltan los Juegos Olímpicos de 2016.
Las relaciones públicas no son propaganda. Dicen los autores clásicos de la especialidad que “el bien decir debe estar precedido del bien hacer”

¿Le salió a Brasil “el tiro por la culata”?

Correo: cbonilla@abestudiodecomunicacion.com.mx