Opinión

Las reglas electorales que deben cambiar

 
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INE Colima

Los resultados de los comicios del pasado domingo tuvieron un contexto enmarcado por normas que, desde su creación, el instituto electoral ha venido desarrollando y, en algunos casos padeciendo. Todas, absolutamente todas nuestras elecciones se dan bajo el signo de la desconfianza. Esto mismo se traslada a los partidos políticos y se establecen normas que, lejos de ayudar, enrarecen y perjudican los comicios; veamos las más inmediatas:

1. Precampañas. Se trata del noble propósito de otorgar un piso parejo a los contendientes. Nadie lo respeta. Ahí están los testimonios de López Obrador, Ricardo Anaya, Moreno Valle, seis secretarios del gabinete y todos los etcéteras que se quieran. Nadie va a sancionar a quien corre; seguirán haciendo lo que quieran. ¿Cuándo comienza el aspirante su campaña? Exactamente el día en que su mamá lo lleva al kíndergarden.

2. Presupuestos. Ni los contendientes a regidor, alcalde, diputado, senador o gobernador, para no hablar de la presidencia, respetan los llamados topes. Hay una suma siempre opaca en cuanto al verdadero monto que sostiene las ansias de los que desean servir al pueblo. El aumento de efectivo en cada elección aumenta mágicamente y éste desciende conforme se calman los ánimos de los contendientes.

3. Los tiempos en radio y televisión, gratuitos para los partidos políticos, se ha convertido en un torrente de frivolidades. Los spots, por millones de veces que se repitan, no le dicen nada a la población. Este modelo de comunicación político electoral debe ser modificado cuanto antes. Aquí urge se restablezca la idea de crear debates para que más o menos podamos saber que proponen los contendientes y cuál es el tamaño de sus ideas… en caso de tenerlas.

4. Transparencia de recursos. Desde tiempo atrás se ha querido establecer la norma comenzando por lo que el Estado nacional brinda a los partidos políticos a través del INE. Una es la asignación y otra es la suma real. “Los amigos de Fox” fue un membrete que en apariencia quiso ofrecer una transparencia que terminó en gruesa opacidad para poder abastecer toda la gama de propaganda con la que se inundó al país. De diversas maneras y con o sin nombre, la práctica continúa sin que ninguna autoridad pueda contenerla.

5. Redes sociales. Quien diga que puede ordenar o contener al monstruo, miente o es ingenuo. En el mundo no hay barreras, estancos o normas que impidan el desarrollo de las casi infinitas estrategias para motivar, persuadir o manipular al público –en este caso al electorado–. Aquí es inútil tratar de intervenir para crear equidad. El que tiene más saliva traga más pinole.

6. Sanciones. Para quien cometa faltas, existen salidas múltiples para alcanzar la impunidad. De nada sirve que se exhiban pruebas espectaculares en todos los ámbitos. Ya sea que los tribunales especializados encuentren la justificación o que las multas sean ridículas. Recuérdense el Pemexgate o las cuentas del Partido Verde, o los escapes de diputados y alcaldes perredistas vinculados al narco.

7. Los PREP. Si los resultados inmediatos se retrasan o acusan deficiencias, la repercusión que tienen sobre la credibilidad es inmediata y dejan una huella decisiva que va a darle el signo de confianza o no a los comicios. Aquí urge una actualización del método.

8. Necesidad de garras. De nada sirve que se instrumenten propuestas como la llamada 3de3 o cualquier otra si ésta no es respetada. El 97 por ciento de los candidatos no cumplió como tampoco el 52 por ciento su reporte de gastos. El INE no está dotado ni del instrumental ni del peso suficiente para imponer sanciones reales que corrijan o inhiban la conducta de los partidos políticos.

9. Excesiva carga de responsabilidades. Al INE actual se le han encomendado toda suerte de tareas que significan una acumulación de responsabilidades que como se ve, le ha desbordado. En su inicio, esta utopía hecha realidad, creada por ciudadanos y destinada a servirlos, se ha venido transformando en algo complejo y mucho mayor que sólo organizar las elecciones.

El INE bien podría volver los ojos a su origen y ser sólo eso, con gran eficiencia, un organismo ciudadano por los cuatro costados.

Twitter: @RaulCremoux

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