Opinión

Las reformas que vienen

Una vez concretadas las reformas estructurales planteadas en el plan original del Pacto por México: la de Educación, la de política electoral, la de competencia, la fiscal, la financiera, la de responsabilidad hacendaria y deuda pública, la de telecomunicaciones y la de energía, el país espera que ahora el Ejecutivo instrumente e implemente dichas reformas, lo cual implica un reto de enormes proporciones.

El crecimiento del 1.7 por ciento para el primer semestre, que publicó el Inegi la semana pasada nos está evidenciando que algo no está funcionando bien. Es obvio que no podemos esperar resultados inmediatos de los cambios emprendidos, que muchas veces chocan con la idiosincrasia y con los intereses de distintas fuerzas políticas, gremiales y empresariales. En realidad nos encontramos apenas en la línea de arranque, en el inicio de la nueva forma en la que nuestra economía va a funcionar, después de subsistir con un modelo que prevaleció durante más de 70 años.

Sin embargo, los mexicanos sabemos que la transformación del país es hasta ahora una tarea incompleta. No nos podemos conformar con echar a volar las reformas ya aprobadas. Existen otros frentes que requieren atención inmediata.

El año entrante tenemos las elecciones intermedias. La atención de los próximos meses se va a centrar en las cuestiones presupuestales y en sacar adelante una multitud de iniciativas que se han quedado rezagadas por tener una menor prioridad que las grandes reformas.
Al instalarse la nueva legislatura en la Cámara de Diputados, se tendrán tres años más para avanzar en la transformación del país. Falta ver, por ejemplo, la reforma al campo, que probablemente se discuta a principios del año entrante, lo mismo que la reforma al Distrito Federal. También está pendiente una reforma al sistema de servicios de salud (El Peña Care).

Creemos que existe además una serie de aspectos que son críticos para el buen funcionamiento de nuestra estructura económica que vale la pena revisar. Proponemos por ejemplo:

1. Una reforma integral a los sistemas de pensiones, tanto los privados como los del Estado. Este es el aspecto más delicado del futuro de nuestra economía. Más allá de lo ya logrado en el IMSS, en el ISSSTE y en la CFE con los nuevos trabajadores, y una vez al descubierto el tamaño del problema del pasivo laboral de Pemex, el agujero en los distintos sistemas de pensiones del Estado rebasa el tamaño de nuestra economía.

2. Una reforma financiera de mayor alcance. El subdesarrollo de nuestro sistema financiero se puede convertir en un importante cuello de botella para el crecimiento futuro. No podemos volver a depender del ahorro externo. El crédito de la banca comercial a las empresas es francamente ridículo. El sistema bursátil de México o la industria de seguros no corresponden en su tamaño al de nuestra economía.

3. La modernización del sistema de planeación. ¿Usted recuerda que cada sexenio se anuncia un Plan Nacional de Desarrollo? ¿Lo tiene en su cabeza? ¿Recuerda a algún gobierno que se haya apegado a cumplirlo?

4. Una reforma fiscal integral. El esquema fiscal que tenemos es el que pudo salir bajo las circunstancias políticas que prevalecieron en el pasado reciente. ¿Es realmente el que los técnicos del Ejecutivo querían? ¿Por qué no lo revisamos, para que sea más amigable a la inversión y al empleo, y genere más ingresos al fisco? ¿Qué hemos hecho del lado del gasto?

5. Nueva regulación del comercio. Las leyes mercantiles como el Código de Comercio, la Ley de Sociedades Mercantiles, la Ley de Títulos y Operaciones de Crédito, fueron creadas en la década de los treintas en el siglo pasado, y están llenas de parches, de vacíos y de contradicciones.

6. Atacar la improductividad. La improductividad de nuestra economía, la carencia de investigación y de desarrollo tecnológico, el desperdicio de nuestros recursos naturales, del talento humano, y de los recursos públicos, ameritan revisar un conjunto de leyes, reglamentos y decretos que atentan contra la productividad.

El autor es director de Estrategia.

Correo: eofarril@actinver.com.mx