Opinión

Las realidades del secuestro

Sin duda alguna, el secuestro es uno de los delitos que más lesiona a las sociedades por todo lo que en él se correlaciona. Desde la crueldad y desesperanza que genera, hasta el terror y dolor del secuestrado como de sus familiares. El secuestro es una realidad en nuestro país de la que no podemos mostrar soslayo alguno. Superar la etapa de echar culpas a quienes generaron y permitieron estas circunstancias, para asumir la responsabilidad y vencer esta problemática, es la labor de la presente administración del gobierno federal.

Para enfrentar el secuestro con éxito este gobierno ha determinado cuatro aspectos fundamentales: coordinación, capacitación, inclusión de tecnologías y, por supuesto, la evaluación constante. Es claro que este lacerante delito no puede enfrentarse de manera aislada; por el contrario, debe hacerse con la participación de los tres órdenes de gobierno e, inclusive, de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y, por supuesto, con la participación de la sociedad civil.

Romper banderas partidistas para izar solamente la de un México en paz y mejor es la única por la que todos debemos luchar y, de paso, lo que ha permitido que la coordinación sea hoy una realidad. La capacitación de las autoridades implicadas, desde aquellas que actúan en la remisión del probable responsable, pasando por la investigación y procuración, así como la de impartición de justicia, es una constante de la administración pública, para tener policías, ministerios públicos y juzgadores cada día mejores y que estén siempre apegados a la legalidad y con absoluto respeto a los derechos humanos. Asimismo, dotar a estas autoridades de todo el equipo necesario para que estén en posibilidades de desarrollar mejor sus funciones en cada ámbito de responsabilidad. Y, finalmente, establecer evaluaciones periódicas para garantizar que lo que se está haciendo es lo debido o, si fuera necesario, replantear las medidas.