Opinión

Las raíces del “trumpismo”

 
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ME. Las raíces del ‘Trumpismo’

Memorándum para los encuestadores: aunque me estoy divirtiendo igual que todos los demás viendo cómo el insumergible Donald Trump desafía los pronósticos de su colapso, en este punto lo que realmente quiero ver es un perfil de los partidarios del candidato presidencial republicano. ¿Qué características predisponen que a alguien le guste este tipo en lugar de un candidato del establishment?

El motivo por el que me gustaría ver una encuesta así es que sospecho que los eruditos conservadores y liberales de Estados Unidos están malentendiendo el fenómeno Trump. Y sí, este es el tipo de declaración (“¡Vamos! ¡Tanto la izquierda como la derecha están equivocadas!”) que normalmente odio cuando viene de otros eruditos. Pero este ejemplo no es un caso de centrismo reflejo, sino una suposición informada basada en un poco de evidencia conexa.

En este momento la explicación conservadora, hasta donde puedo entender, es que la base de votantes del partido es víctima de la celebridad: lo que realmente quieren es un verdadero conservador, pero están siendo secuestrados y engañados por alguien que hace buena TV.

Mientras tanto, la versión liberal, según he escuchado, parece ser que el Sr. Trump está apelando a un resentimiento que, de hecho, descansa en el fracaso económico: los estadounidenses blancos de clase trabajadora fueron abandonados gracias a la creciente desigualdad del ingreso, pero erróneamente culpan a los inmigrantes de quedarse con sus trabajos.

¿Pero los “trumpistas” realmente están siendo engañados? ¿Son miembros de la sufrida clase trabajadora que no entiende por qué tiene problemas? Esta es mi suposición: se parecen mucho a los partidarios del Tea Party. Y los conocemos bastante.

Primero que nada, los partidarios del Tea Party en su mayoría no son de clase trabajadora, al menos en las formas en que se define con frecuencia a ese grupo. Son relativamente ricos, y no especialmente carentes de títulos universitarios.

¿Entonces qué tienen de distinto?

Según un documento de investigación de Alan Abramowitz, un politólogo de la Universidad de Emory: “Aunque el conservadurismo es por mucho el factor de apoyo más fuerte para el movimiento del Tea Party, la hostilidad racial también tiene un impacto significativo sobre el apoyo”.

Entonces la base de apoyo del Sr. Trump quizá consista de racistas blancos enojados bastante afluentes, más o menos como el propio Donald, sólo que no tan ricos. Y tal vez no los estén engañando.

Ahora, pudiera preguntarse por qué racistas coléricos están escapando de los canales que el Partido Republicano construyó para dirigir su ira. Bueno, tenemos que tomar en cuenta dos cosas: el hecho de que Estados Unidos se está volviendo más social y culturalmente diverso, y el efecto Fox News, que ha creado un círculo de retroalimentación de tipos blancos enojados.

Otra vez, hasta que tengamos un buen perfil del partidario típico de Trump, todas son simples suposiciones. Pero si de algo sirve, pienso que el fenómeno Trump se arraiga mucho más en cosas fundamentales que lo que los comentaristas ya comprenden.

La economía desaparece
Casi no hubo discusión alguna sobre la economía en el debate presidencial republicano reciente, cosa rara si consideramos la imagen propia del Partido Republicano. Los republicanos se muestran como sumos sacerdotes del crecimiento económico, como la gente que sabe cómo sacar prosperidad. ¿Y se acuerdan de todo el cacareo durante la última elección presidencial sobre que el presidente Obama estaba echando a perder la recuperación?

Pero ahora ya no es tan así.

Puede discutirse que la economía debió haber rebotado más fuerte de la caída más grande; por otro lado, la crisis financiera de 2008 fue enorme, y estas crisis tienden a dejar una mala resaca. Independientemente de eso, una vez que la derecha empieza a decir que la mejor recuperación del Sr. Obama realmente no fue obra suya, ya ha perdido la discusión.

¿Estoy afirmando que el Sr. Obama provocó toda esa creación de puestos de trabajo? No. La política estuvo muy debilitada luego de 2010. Pero los conservadores pronosticaron confiadamente que las políticas del Sr. Obama, especialmente su ley “mata puestos de trabajo” de reforma al sistema de salud, bueno, matarían puestos de trabajo. Esto no pasó, ni ninguno de los demás desastres pronosticados por el actuar de Obama.

La recuperación debió haber llegado mucho más rápido, pero si el presidente Romney estuviera presidiendo esta economía, los republicanos la estarían elogiando como la segunda venida de Ronald Reagan. En cambio, están intentando hablar de otra cosa.

Twitter: @NYTimeskrugman

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