Opinión

Las profecías autocumplidas de 2017

 
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industria del plástico

A poco más de un mes de iniciado el año, la expectativa de crecimiento económico ya ha sido revisada a 1.5 por ciento desde 1.7 por ciento con el cual recibimos 2017. Por cierto, el primero de varios años con una expectativa menor a 2.5 por ciento al inicio de año. Podemos suponer que una de las razones es la incorporación de un escenario de mayor proteccionismo por parte de la nueva administración en Estados Unidos (EU). No obstante, no hay nada tangible todavía y dudo que lo haya durante buena parte del año. En este contexto, destaco la posibilidad de que sea un deterioro en la confianza de consumidores y productores la que termine por desacelerar la actividad económica en 2017.

Recordemos las clásicas tragedias griegas. En algunas de ellas, el personaje principal sabe que hay un destino fatal en su camino y dedica todos sus esfuerzos a evadirlo, sin saber que hace todo lo necesario para materializar ese evento indeseable.

En nuestro caso, en la medida en que familias y empresas traduzcan el actual entorno de alta incertidumbre en la postergación o cancelación de planes de consumo o inversión, el consumo y la inversión agregada se debilitarán y llevarán a un entorno de menor crecimiento económico.

Así, no es necesario que este mismo año tengamos definido un nuevo marco legal proteccionista para la nueva relación comercial, de inversión y laboral entre México y EU para que observemos un menor crecimiento económico, basta con materializar nuestros temores a través decisiones económicas.

Por el momento, el consumo privado en México muestra una dinámica favorable, de la mano de una creación de empleo formal especialmente acelerada dentro de los estratos de salarios medios, crecimiento en el crédito al consumo, altos influjos de remesas en pesos y confianza de los consumidores -medida a través de la razón entre el consumo en bienes duraderos y los no duraderos.

Por su parte, la inversión cojea en el rubro gubernamental en el contexto del actual periodo de consolidación fiscal, y la privada se mantiene volátil.

¿Basta entonces con permanecer positivos y hacer como que no pasa nada para que nuestra economía no se desacelere ese año? No creo que tal sea el caso. Creo que movernos hacia un escenario de mayor friccionalidad en el comercio y la inversión con EU es razonable. Lo que no creo es que estemos ante un escenario extremo, no una recesión este año.

En cambio, creo que el contexto actual llama a planear mejor, identificar nuestras fortalezas y debilidades, reconocer niveles de estrés, hacer inventario de nuestras alternativas, administrar el riesgo donde exista margen y planear para el mediano y largo plazos.

Por lo pronto, tengo la impresión de que los agentes económicos pueden desarrollar cierta resiliencia frente al ruido mediático y de redes sociales proveniente de la nueva administración en EU y espero comencemos a ver a través de la volatilidad que pueda aguardarnos en los meses siguientes.

El autor es subdirector de análisis de mercados financieros locales en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

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