Opinión

Las posibilidades reales de la reforma energética

06 agosto 2013 5:15

 
 
Mañana se presentará la propuesta de reforma energética por parte del Ejecutivo. Con ella, se cerrará el círculo. El PAN ya presentó formalmente la suya y el PRD la dio a conocer en grandes trazos.
 
 
La peculiaridad es que será la primera reforma estructural propuesta por la administración de Enrique Peña, que no tiene el respaldo del Pacto por México.
 
 
Los términos específicos de la reforma se han mantenido con reservas, pero le puedo anticipar que se tratará de una propuesta de cambios a la Constitución.
 
 
De haberse limitado a reformas en leyes secundarias, se hubiera tratado de sacar adelante con el respaldo del Pacto. Al proponerla de manera independiente, el gobierno de Peña indica que se va por cambios constitucionales.
 
 
Y estos no pueden ser otros que los que apunten a la apertura (en cierto grado y bajo ciertas restricciones) del sector de hidrocarburos a la inversión privada.
 
 
Es probable que la reforma no vaya tan lejos como la propuesta del PAN. Dudo que se plantee la apertura de la competencia en el sector eléctrico y creo también que habrá algunas restricciones a la participación privada.
 
De acuerdo a los indicios que han dado quienes participaron en la confección de las propuestas, probablemente quedará reservada para el Estado la explotación de crudo en aguas someras y en yacimientos convencionales que estén en tierra.
 
 
Obviamente cambiará el régimen fiscal de Pemex, con el objetivo de fortalecer las finanzas de la empresa. Ese cambio será también el preludio de una reforma fiscal a ser presentada en poco más de un mes y que contendrá modificaciones que permitan compensar la pérdida de recaudación petrolera.
 
 
¿Qué posibilidades existen de que esta reforma sea aprobada en el periodo ordinario de sesiones de este año?
 
 
Creo que las posibilidades son elevadas, en virtud de una coincidencia de posiciones del PRI y del PAN.
 
 
Pero además, el PRD podría ejercer una oposición discreta si no hay ingredientes de privatización de Pemex y si se reservan al Estado las actividades de explotación tradicionales liberando a la inversión privada sólo las nuevas, como el 'shale gas' y 'shale oil', así como la explotación en aguas profundas.
 
 
Esto no quiere decir que el PRD vaya a respaldar la reforma. No, se va a oponer abierta y claramente, pero no va a tomar las calles. Desde luego, quien sí se va a lanzar a una oposición frontal y activa es López Obrador.
 
 
Los cálculos que han hecho quienes tienen la responsabilidad de evaluar estos hechos desde el gobierno es que en este momento AMLO carece de las fuentes de financiamiento para organizar grandes movilizaciones y ha desaparecido lo suficiente del panorama político nacional, como para considerar limitada su capacidad de frenar la reforma. No coincido del todo con esta percepción. Me parece que AMLO puede aún movilizar -sobre todo en el DF- más gente de la que se cree.
 
 
Sin embargo, si existe la determinación de Peña de ir hasta el final con esta reforma, independientemente de los costos electorales, aun una gran movilización de AMLO no sería obstáculo para que, sumando los votos del PRI y el PAN, se aprobara la reforma en los próximos meses.
 
 
Peña y su círculo más cercano saben que la ventana de oportunidad de las reformas de fondo es limitada. Bien podría cerrarse este año si, por ejemplo, Madero no logra reelegirse en el PAN y asciende una corriente que se proponga estorbar el desempeño del PRI en el gobierno -como lo hizo el propio PRI como oposición- para aumentar la posibilidad de próximos triunfos electorales del PAN.
 
 
Conscientes de ese riesgo, creo que Peña y su círculo cercano van a tratar de que en la segunda mitad de este año se emprendan las reformas que pueden marcar la tónica, no sólo de lo que resta de la administración, sino de muchos años más.
Twitter: @E_Q_