Opinión

Las pensiones de Pemex


 
Sin reforma en las pensiones de Pemex no habrá reforma energética.
 
Uno de los capítulos de la reforma energética que se discuten poco, pero que son esenciales, salió a colación esta semana: la reforma de las pensiones en Pemex.
 
La paraestatal es de las pocas instituciones que, por ley, se ve obligada a transparentar el monto de sus pasivos laborales.
 
La cifra es para poner los pelos de punta, aun de la empresa más grande de México: 1 billón 14,000 millones de pesos.
 
Esta suma representa el pago que se debe hacer, mientras vivan, a los alrededor de 70,000 jubilados de la institución, como los derechos que ya tienen los 151,000 trabajadores en activo.
 
Esto significa la bicoca de un pasivo de 4.6 millones de pesos por cada trabajador jubilado o activo.
 
Para este año, el pago por pensiones, estimado en 35,300 millones de pesos, será 44% de lo presupuestado por los pagos de salarios del personal en activo.
 
Y, en contraste, las aportaciones al fondo para pagar pensiones son sólo de 2,400 millones de pesos.
 
Hace un par de días, el director general de Pemex, Emilio Lozoya, recordó el hecho de que algunos trabajadores de la empresa petrolera pueden retirarse incluso a los 55 años y tener una pensión equiparable a 100% de su último salario.
 
De acuerdo con el estudio The Oil and Gas Global Salary Guide 2012, la compensación anual media en Pemex, que considera desde puestos directivos hasta operativos, y que incluye todas las prestaciones, alcanza los 581,000 pesos.
 
Incluso, considerando que un trabajador se pensione a los 65 años y tenga una sobrevida de sólo 12 años tras jubilarse, la paraestatal tendría que sufragar casi 7 millones por cada empleado que se retire... y eso sin contar los muchos gastos que tiene que hacer por el servicio médico para sus pensionados.
 
Si los beneficios para los pensionados fueran equiparables a las aportaciones que hacen tanto los trabajadores como la empresa, sería un asunto que no preocuparía.
 
El hecho es que evidentemente no alcanza y requiere un cambio de reglas.
 
Todo apunta a que en la próxima revisión del contrato colectivo de trabajo, a realizarse en los siguientes meses, deberá considerarse una supervisión de este esquema.
 
Las primeras aproximaciones de esta reforma apuntan a parar el crecimiento desmesurado del pasivo laboral, que en 2012 aumentó en 20.3 por ciento.
 
Esto implicaría un esquema parecido al que se aplicó en el ISSSTE, en el que hubo dos componentes fundamentales.El primero es dejar la opción para que el trabajador obtenga un bono por los derechos acumulados hasta ahora y se le acumule en un fondo de retiro individual, semejante a los que existen en las Afore.El segundo es que, en caso de que haya trabajadores que no acepten pasar del actual sistema a otro de ahorro individual, se establezca una modificación gradual de la edad de retiro para que ya no sea posible que la gente se pensione desde los 55 años, como ocurre hoy.
 
Sin embargo, con todo y que se pudiera hacer esta modificación, aun así sería necesario un incremento significativo de las aportaciones individuales, las cifras no cuadran.
 
Hasta ahora, las administraciones anteriores no habían aceptado tomar el toro por los cuernos y habían dejado que el sindicato impusiera sus condiciones.
 
En las siguientes semanas veremos si realmente hay la intención de hacer algo de fondo en la materia cuando empiecen a negociarse los temas cruciales en el contrato colectivo de trabajo, que deberán ser parte de la reforma energética, aunque estos puntos no pasen por el Congreso.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx