Opinión

Las nuevas ideas de los conservadores

En un artículo de portada de la revista The New York Times Magazine, el escritor Sam Tanenhaus preguntó recientemente: “¿El Partido Republicano puede ser un partido de ideas?”

Pues no. Se trata de otra edición de respuestas simples a preguntas simples.

Más específicamente, los “conservadores de reforma” de los que escribió el Sr. Tanenhaus principalmente parecen estar ofreciendo ideas supuestamente nuevas sólo para que los vean que ofrecen ideas nuevas.

Y no dicen mucho. ¿Alguien puede encontrar algo en el artículo que suene a una nueva idea importante y no una modificación menor al catecismo conservadora actual? Yo no.

Pero entonces, toda la noción de que la política se trata de ideas nuevas está enormemente sobrevaluada. Gobernar no es como vender teléfonos inteligentes; la forma subyacente de los problemas que hay que enfrentar cambia muy lentamente, y las bases del debate de política son muy estables.

En particular, el debate central de política en la política estadounidense no ha cambiado en décadas, y tampoco debería hacerlo. Los liberales quieren una red de seguridad social fuerte, financiada con impuestos relativamente altos, especialmente a los ingresos altos. Los conservadores quieren una red de seguridad menor, y mucho menos impuestos para los afluentes.

Hace 35 años los conservadores produjeron un argumento nuevo: la afirmación de que los impuestos altos y los beneficios generosos estaban produciendo tal lastre para la economía, que hasta los estadounidenses de ingresos bajos estarían mejor si recortaba todo eso.

Y obtuvieron la mayoría de lo que querían: mucho menos impuestos para los ingresos más altos y el final de la seguridad social que conocíamos, aunque no el de los grandes programas para la clase media.

Pero el crecimiento no despegó mientras que la desigualdad creció, de tal forma que el ingreso de las familias típicas creció mucho más lentamente luego de la revolución conservadora que antes.