Opinión

Las mentiras de la CNTE

 
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CNTE. (Cuartoscuro)

En estas semanas de paros y bloqueos, donde la capacidad y tolerancia del Estado está a prueba por las continuas, flagrantes y ofensivas violaciones al derecho, la retórica 'magisterial' y sindical han difundido versiones y premisas sin sustento.

La CNTE ha construido un discurso del miedo, de la represión, de la violación al derecho laboral más básico y primario. La verdad es que han esparcido una versión imprecisa e incorrecta de la reforma educativa, con grave impacto en el magisterio disidente pero, aún más grave, en el sector docente serio y profesional.

Enumero algunas falacias:

1. Se privatizará la educación pública. Falso. No existe ninguna línea, artículo o texto oculto en la reforma educativa, tanto en la constitucional, como en la Ley de Servicio Profesional Docente que permita sostener este argumento. No hay ningún propósito, estrategia del gobierno o de la OCDE o mucho menos de 'las oscuras transnacionales' –como se afirma con frecuencia– por disminuir, eliminar u otorgar a consignación escuelas públicas a ningún particular.

2. Se violan los derechos laborales de los maestros. Falso. No se viola ningún precepto de la Ley Federal del Trabajo o de sus reglamentaciones, puesto que la reforma –aprobada en los congresos de la mayoría de los estados y, por ende, reforma con carácter constitucional– modifica los términos sobre los cuales los trabajadores (maestros) contraen responsabilidades, obligaciones y derechos con su patrón (el Estado). Ya no hay plazas automáticas –que demandan–; es legal. Ya no hay bonos y prestaciones extraordinarias para desempeños cuestionables y de pésimo ejercicio; absolutamente legal. Se establece la evaluación como el mecanismo esencial de ascenso y promoción en la escala profesional docente, ya no el compadrazgo, el amiguismo, la designación del líder de sección; perfectamente legal.

3. La evaluación es punitiva y sirve para despedir a los maestros. Falso. La evaluación es un instrumento esencial para elevar la calidad de cualquier servicio. Sucede en todas las industrias, los procesos y las profesiones. Se evalúa a los abogados, a los médicos, a los contadores, a los notarios, bueno hasta a los periodistas que ocupamos –casi– el último eslabón en la escala profesional, se nos evalúa para poder hablar frente a un micrófono en radio o televisión. La evaluación modifica los términos sobre los cuales se construyó el monstruo sindical corporativo del magisterio y de otras áreas laborales, porque construye el avance profesional sobre la base del mérito, del conocimiento y del resultado escolar. Ya no, sobre la asistencia a la marcha, la lealtad con la sección, la fidelidad al líder. Y no es punitiva porque no castiga; reubica, promueve, impulsa y capacita.

En la implementación de la reforma, es cierto que la SEP y principalmente las autoridades educativas estatales, han cometido errores e imprecisiones que provocan confusión y descontento entre los maestros.

Por ejemplo han faltado las prometidas tutorías a nuevos docente; las listas de prelación han carecido de transparencia y claridad dejando espacio a la sospecha; los informes individuales a los docentes han sido poco específicos para que puedan seleccionar sus cursos de formación a partir de los resultados de sus evaluaciones. De estos cursos, sólo ha habido cupo –por ahora– para los que obtienen resultado de 'insuficiente', sin proveer cabida y cobertura suficiente para el resto de los docentes.

A esto se suma la decisión grave y peligrosa, porque cubre de sospecha y desconfianza a la autoridad, de la designación de muchos de los antiguos 'comisionados' del SNTE –esos miles de dizque profesores que por años realizaron labores sindicales o políticas pero cobraban como coordinadores y directores– como 'subdirectores administrativos' de planteles escolares. No sólo se trata de posiciones que no existían, sino que reincorpora a las antiguas lacras sindicales al aparato en una posición clave. Parece que la SEP da un paso hacia delante en el impulso de la reforma, y al mismo tiempo en la negociación 'en lo oscurito' con el SNTE alineado e institucional, una concesión para los miles de aviadores del sindicato. Lamentable.

Mayor preocupación genera el que representantes legislativos como Dolores Padierna, Alejandro Encinas –senadores serios y comprometidos– hablen hoy de 'ajustes a la evaluación', con un mensaje de tácita aceptación a los esfuerzos regresivos de la disidencia magisterial.

La SEP incluso anunció ayer la revisión de la evaluación como un intento de distender el conflicto, sumándose a declaraciones del INEE en el mismo sentido. ¿Va a haber contrarreforma? Sería un error histórico.

Conceder a la CNTE una evaluación a modo, bajo las fórmulas de autoevaluación o evaluación directiva –que ya se practicaban antes de la reforma– daña gravemente la carrera magisterial porque está más que comprobado que dichos mecanismos se realizaron bajo prácticas corruptas.

Adelante con el diálogo, a favor de la negociación, pero ni un centímetro en la concesión de lo avanzado. De ir en esa dirección, la Comisión Permanente en el Congreso, o la propia SEP, estarían condenado al atraso y el rezago a generaciones de niños y jóvenes de México como los de Oaxaca y Chiapas, cuyos niveles educativos son lamentables.

Twitter: @LKourchenko

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