Opinión

Las medidas restrictivas en México han ayudado a la apreciación del peso, pero continúa expuesto a factores externos

 Luis Adrián Muñiz
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Peso dólar (Bloomberg)

El inicio de este 2016 ha sido uno de los más complicados para los mercados financieros globales. Noticias relacionadas con el proceso de normalización monetaria en los Estados Unidos, signos de desaceleración de la economía China, y noticias del mercado petrolero que propiciaron variaciones abruptas en los precios internacionales del petróleo han ocasionado gran volatilidad en los mercados, lo que impactó al tipo de cambio de los diferentes países. La cotización peso-dólar no fue la excepción, al experimentar una depreciación de alrededor de 4.2 por ciento en el primer mes del año.

Si bien la tendencia del resto de las monedas emergentes fue cualitativamente semejante a la observada en el peso, la moneda mexicana rápidamente se posicionó como una de las más afectadas por la turbulencia de los mercados, particularmente por las variaciones en el precio del petróleo. Los choques a favor no fueron simétricos.

De manera muy general podemos decir que los movimientos en el tipo de cambio se componen de dos elementos: 1) el común, que afecta simultáneamente a un conjunto de monedas al estar asociado con factores externos como el precio internacional del petróleo o la política monetaria de los Estados Unidos; y 2) el individual o propio de cada uno de los países, que es todo lo no explicado por el factor común y que podría relacionarse con fundamentales macroeconómicos como el déficit público, o la cuenta corriente.

La descomposición de estos dos elementos (el común entre monedas emergentes y el individual o propio de México) en la cotización del tipo de cambio en México arroja resultados interesantes:

- Desde la segunda mitad de 2014 la depreciación del tipo de cambio se ha visto afectada de manera muy importante por un factor común entre monedas emergentes, lo que a su vez coincide con el inicio de la caída en el precio internacional del petróleo.

- En el periodo comprendido de mediados de 2014 a finales de 2015 el factor de depreciación interno de México estuvo relativamente bien comportado. Su movimiento fue lateral. En este sentido, el factor individual del país no intensificó la depreciación del tipo de cambio.

- Al iniciar 2016 el factor individual de México repuntó de manera importante reforzando la depreciación cambiaria ocasionada por el factor común presente en el grupo de monedas emergentes. La metodología no es capaz de identificar la causa concreta de esto, pero creemos que esto se asocia con el incumplimiento del recorte al gasto público, el deterioro de las cuentas externas (balanza comercial, balanza cuenta corriente), y factores que incrementaron el riesgo asociado a Pemex, y su subsecuente contagio al riesgo del sector público en su conjunto.

- Después de las medidas restrictivas de política económica anunciadas el pasado 17 de febrero por parte de la SHCP y el Banco de México (recorte al gasto público e incremento de la tasa de interés objetivo), el factor de depreciación individual mexicano se contuvo de manera importante.

- Coincidentemente en los días previos al aviso de política económica de la SHCP y el Banco de México el factor común de depreciación de monedas emergentes también se había contenido, por lo que la caída del factor individual reforzó la apreciación cambiaria que ya se observaba.

En suma, el anuncio del recorte al gasto público equivalente al 0.7 por ciento del PIB por parte de la SHCP, y el incremento de la tasa de referencia de 50 puntos base realizado por Banco de México enviaron una señal a los mercados de voluntad para fortalecer los fundamentos del país. En este sentido las medidas implementadas contribuyeron de manera importante a disminuir el factor de depreciación individual del peso, comenzando a jugar a favor de la cotización de la moneda en un contexto en el que el factor común de depreciación venía a la baja.

La apreciación sistemática del tipo de cambio peso-dólar está lejos de estar garantizada, y seguirá determinada de manera muy importante por factores de depreciación externos, como las variaciones en el precio internacional del petróleo. Las medidas anunciadas por la SHCP y Banco de México resultan una buena noticia, y en alguna medida aseguran que, en caso de un nuevo choque externo, el peso no pierda terreno de manera desproporcionada respecto a otras monedas emergentes. La eficiencia en el mediano plazo de lo anunciado por las autoridades, particularmente la SHCP, dependerá de la credibilidad de las medidas y de la correcta implementación de éstas. Aún es temprano en el año para evaluar, pero por el bien del peso, todos queremos que las medidas se cumplan cabalmente.

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