Opinión

Las lecciones del toro: Diego Urdiales


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Diego Urdiales

Riojano de nacimiento, Diego Urdiales es “torero de toreros”. Esto quiere decir que su tauromaquia reúne cualidades y características apreciadas por los mismos profesionales del toreo.

Nacido en Arnedo, en 1975, debutó como torero a los 13 años en su pueblo natal. Asombró desde pequeño por su natural torería y clasicismo.

La fiesta de toros es como la vida misma, presenta situaciones similares con las que hay que lidiar, de ahí la cantidad de términos taurinos que aplicamos cotidianamente. La historia de Diego Urdiales es interesante porque se convierte en un ejemplo a seguir en nuestras vidas. Para ser torero se necesita mucho valor y determinación, este valor debe siempre estar impulsado por una pasión desmedida al toro y al toreo, a la confianza en uno mismo y a la ilusión de perseguir un sueño que llegará, tarde o temprano, si no se desfallece en el intento.

Siempre he pensado que lo más difícil de ser torero no es torear —si se tienen la determinación y condiciones, torear es un placer difícil de explicar; esto me lo han dicho toreros de la talla del maestro José Miguel Arroyo Joselito—, lo complicado y desgastante es poder aguantar los caprichos de la suerte, del destino, las cornadas, las injusticias y muchas veces el olvido de las empresas pese a contar con cualidades de sobra para funcionar como un torero importante.

Aquí es donde viene a cuento la historia de Urdiales como ejemplo aplicable a la vida diaria y como aportación de valores que el toreo promueve y exalta. Sin mayores antecedentes taurinos, un día decidió ser torero; con tan sólo ver en la plaza de toros de su pueblo a unos chavales entrenar, se le metió el toreo en el cuerpo y en el alma. Desde ese día su historia se ha convertido en una lucha constante con el destino, al no entender muchas veces que pese a ser uno de los mejores toreros en activo, las cosas no rodaban como la lógica suponía.

Compromiso. Este concepto de vida que hoy en día escasea cada vez más en nuestra sociedad; lo vemos en el trabajo, qué decir de los políticos o de los matrimonios, es un concepto que en el toreo tiene casi el mismo mérito que el valor y la disposición de poner los muslos como precio en busca de la gloria.

Diego se ha aferrado al sueño de ser torero, lo ha hecho con confianza en sí mismo y trabajo, mucho trabajo. Sacrificio y valor al aguantar las injusticias, sabiendo que los reveses del destino no mermarán ni un minuto el ánimo por conseguir la meta. Un ejemplo aplicable a cualquier ámbito de la vida, nunca rendirse, creer en uno mismo, preparase y trabajar, para cuando llegue la oportunidad y todo cuadre, aprovecharla, no dejarla pasar.

Esto le sucedió al maestro Diego Urdiales el sábado 29 de agosto en la plaza de toros de Bilbao, dentro de las corridas generales. La vida y el toro le pusieron en suerte la oportunidad a cara o cruz, de alcanzar un peldaño más en ese sueño. La Feria de Bilbao es considerada la tercera en importancia dentro de España, el ciclo se televisa a todo el mundo taurino y lo que ahí se haga tiene repercusión mundial.

Salió al ruedo “Favorito”, de la ganadería de Alcurrucén, un toro precioso, en tipo, serio, cuyas cualidades para embestir se mostraron con su primer galope. Ahí comenzó el sueño, el justo pago del toreo a un hombre que ha entregado vida y sangre a él. El toreo brotó del alma del riojano y, al compás artístico de la embestida del castaño, los asistentes a la plaza y los televidentes disfrutamos del toreo puro, de un hombre que no se ha traicionado en su concepto del toreo, que es su concepto de vida. La emoción aumentó conforme disminuía la velocidad de los muletazos. Tres orejas y Puerta Grande, un justo reconocimiento a una historia donde hoy se escribe un nuevo capítulo.

Estas corridas generales en Bilbao han sido una defensa implacable de la fiesta; Enrique Ponce, El Juli y Diego Urdiales brillaron a un nivel extraordinario, histórico. En la sangre nueva el peruano Roca Rey apunta para mandar en esto, tomará la alternativa este mes en la mística plaza de toros de Nimes. La fiesta de los toros se defiende en el ruedo si cuenta con el apoyo de los profesionales y del público. No existe espectáculo igual. Exigimos respeto. Asistamos a las plazas para que esto nunca desparezca, y menos que sea utilizado como bandera política por gente sin honor, valor, ni calidad moral.

Twitter: @rafaelcue

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