Opinión

Las lecciones del Mundial (II)

Lección 9.
México 3, Croacia 1

Cuerpo técnico y jugares de Croacia hablan a la prensa antes del partido. Una cosa es hablar para alentarse a sí mismo y otra para zaherir al adversario. Se confirma que esa es una mala y riesgosa idea.

Otra vez México enfrenta los errores del arbitraje. Dos claras manos no se marcan. Pero también el árbitro se equivoca a favor de México:
Rafael Márquez, que luego del encuentro será designado por la FIFA como el mejor jugador de partido, comete una falta para detener un contraataque de Croacia. La falta es una zancadilla por detrás del jugador que conduce el balón. Es expulsión. Pero el árbitro sólo marca el tiro directo.

En ese momento el marcador estaba 0-0. Con diez jugadores, México habría sufrido para mantener el empate y tal vez no lo hubiera conseguido.

Rafael Márquez habría hecho por tercera vez lo mismo: hacerse expulsar en un Mundial.

En lugar de eso, anota el primer gol de México y alcanza otra marca: la de anotar en tres ediciones diferentes de la Copa del Mundo.

La prensa, en su mayoría, olvida el incidente.

El árbitro fue determinante para que el capitán del equipo mexicano terminara como héroe y no como villano. Una línea muy delgada separa al uno del otro.

A México le bastaba un empate y salió a ganar. Ese es el secreto, y no tan secreto. Si uno aspira a empatar, suele perder; si aspira a ganar, quizá lo peor que pueda ocurrirle es empatar.

Crecidos, los mexicanos afirman que “nadie es invencible”. Es cierto. El otro secreto es que tengan presente que ese principio se aplica también a ellos. Que gobierne la humildad y el trabajo, no la soberbia.

Lección 10.
Uruguay 1, Italia 0

A Italia le bastaba un empate y salió a empatar. Ya se sabe: perdió. Lógica que no es infalible, pero que se impone una y otra vez. Hay que aprender.

Luis Suárez, con todos sus blasones de goleador en Europa, no puede dejar de ser él mismo, y muerde a un rival. ¿Será que nunca se deja de ser lo que se es, o es posible cambiar? Es de esperarse un duro castigo. La impunidad debe ser desterrada.

Lección 11.
Costa Rica 0, Inglaterra 0

En el "grupo de la muerte" había tres campeones mundiales y un pequeño equipo. Y resulta que el equipo pequeño califica en primer lugar.

Lo relevante de este partido es que Inglaterra salió a jugarlo descalificado y Costa Rica calificado. El valor de mercado de la Liga Premier es de 5 mil millones de dólares. El de la de Costa Rica ni siquiera se sabe. La Selección inglesa tiene una plantilla valuada en 451 millones de dólares, en tanto que la de Costa Rica vale 36 millones. En el futbol el dinero cuenta, pero no es determinante. Los partidos hay que jugarlos. Se puede ganar, empatar o perder. Las opciones son para los dos equipos hasta que se da el silbatazo final.

Lección 12.
Argentina 3, Nigeria 2

Los albicelestes siguen jugando de 10, es decir, el 10 de Messi. ¿Puede dependerse del desempeño individual en un deporte de equipo? Cuidado: a veces las victorias no dejan ver la realidad.