Opinión

Las lecciones de las elecciones

10 febrero 2014 4:48 Última actualización 17 julio 2013 5:21

 
 
 
Samuel Aguilar Solís
 

El pasado 7 de julio se celebraron elecciones en 15 entidades federativas de nuestro país, en las que se disputaron 1,204 cargos: una gubernatura (Baja California), la renovación de 13 Congresos Locales (Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas) , los Ayuntamientos de 13 entidades federativas (las citadas anteriormente, pero se exceptúa Hidalgo y se añade Coahuila) y una elección extraordinaria distrital en Sonora.
 
Para que fuera posible el voto de más de 30 millones de mexicanos registrados en la lista nominal de las entidades con elección, se instalaron 54,512 casillas, las cuales fueron vigiladas por miles de ciudadanos insaculados comprometidos con la democracia; quienes recibieron capacitación y dedicaron tiempo y en algunos casos; incluso comprometieron su integridad física por efectuar tan importante tarea ciudadana.
 
 

Con los resultados obtenidos, podemos afirmar que el Partido Revolucionario Institucional sigue siendo la primera fuerza del país y el partido a vencer por la oposición y sus coaliciones anti natura: de los 1,204 cargos el disputa, cerca del 70% de los distritos son contundentemente ganados por el PRI, y éste partido político gobernará en más de la mitad de los ayuntamientos que se disputaron. Cabe mencionar que el PRI gobierna para cerca del 64% de la población en términos de población gobernada por entidad federativa.
 
 

El PAN gobernaba Baja California, ahora, al compartirla con el PRD, tan sólo gobierna al 7.8% de la población.
 

Los partidos políticos en un ejercicio de reflexión podemos obtener sin duda muchas lecciones de este proceso electoral. Unas cuantas son obligadas, al buscar las respuestas a un abstencionismo por parte del electorado de más del 53% en promedio.
 
 
Debemos asumir que las campañas negras utilizando las nuevas tecnologías de información, dañan profundamente a nuestra democracia. Dichas conductas deben ser desterradas de nuestro sistema político-electoral, la Ley debe castigar severamente a quien incurra a estas formas políticas que atentan en contra de la democracia y del mismo Estado de Derecho.
 
De la misma forma, la falta de claridad en una propuesta de gobierno con coaliciones que desdibujan la oferta política, llevan al ciudadano a confundir a los partidos políticos con simples maquinarias electorales, la crisis de los partidos políticos parte de lo anterior. ¿El 'agua y el aceite' en términos de alternativas de gobierno es permisible?
 
 

Por último, la violencia en contados casos en torno a las campañas y en el mismo día de la jornada electoral, son sin duda aspectos negativos de las elecciones, son hechos condenables.
 
Los partidos políticos nos disputamos la representación ciudadana, y la respuesta de ésta al no participar en la elección presupone falta de vinculación del ciudadano con sus partidos y su oferta y de representación con sus candidatos y de comunicación entre el partido y su candidato.
 
 

Los ciudadanos al abstenerse deciden no ejercer su derecho a tomar parte de las decisiones que le atañen y en las que debiera involucrarse de inicio; presupone además una falta de confianza hacia el sistema político per se.
 
 
Mucho se debe de trabajar para encontrar esa intermediación que debemos cumplir los partidos políticos con la sociedad y ésta inicia en las urnas, en donde la boleta se convierte en una evaluación y también en una esperanza por la transformación.
 
 
Así, será tarea de todos lograr una democracia de mejor calidad.
 
 

La discusión en torno a una nueva reforma electoral deberá centrarse en lograr un sistema que coadyuve a hacer mejores partidos políticos, más transparentes, y con claridad en su oferta política, no debemos permitir coaliciones de 'izquierda y derecha' que dañan la vinculación de los ciudadanos con los partidos políticos.
 
 
Nuestro sistema político de gobiernos divididos y alternancias vive una alta competencia en donde no hay lugar ni para el “carro completo” ni para vencidos, pero debe haber lugar para propuestas, para programas y para los mejores candidatos, es tarea de todos elevar la participación ciudadana.
 
 
Secretario de Acción Electoral del CEN del PRI.