Opinión

Las grandes amenazas para México en 2016

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Los precandidatos republicanos posaron antes de iniciar el debate. (Reuters)

La seguridad nacional de México en el frente externo enfrenta tres principales amenazas en 2016: la elección de Estados Unidos, el terrorismo internacional y la violencia fratricida en el triángulo del norte centroamericano.

1. El primero de febrero arranca formalmente en el estado de Iowa la temporada primaria en Estados Unidos para decidir a los contendientes en la elección presidencial del 8 de noviembre próximo. Donald Trump sigue encabezando holgadamente las encuestas (38 por ciento de popularidad). En Iowa, sin embargo, el puntero es Ted Cruz, senador republicano de Texas (30.8 por ciento). De apropiarse cualquiera de los dos de la candidatura republicana, podría significar el fin del bipartidismo estadounidense.

Trump es un bravucón que ha logrado captar bien el enojo de la clase trabajadora y la clase media media empobrecida, especialmente anglosajones. Cruz es un extremista conservador, un ideólogo intransigente con oratoria brillante y depurada organización política.

El extraordinario desempeño electoral de ambos debe verse como un síntoma de un profundo malestar político. Estados Unidos se ha polarizado. El centrismo o la moderación que permitía gobernar después de las elecciones se han desvanecido. En esta elección hemos observado un Partido Demócrata que se ha corrido a la izquierda. Es decir, la centrista Hillary Clinton no ha tenido otra que lanzar propuestas arriesgadas, como ir en contra de Tratado Trans-Pacífico para complacer a una base partidaria acicateada por el populismo del senador independiente de Vermont, Bernie Sanders.

Lo que está pasado en el Partido Republicano es dramático. Las propuestas racistas antimigratorias de sus punteros rechazan la esencia de la sociedad estadounidense y se niegan a aceptar la nueva realidad electoral, en que las mujeres y los jóvenes así como los latinos y asiáticos son esenciales para acceder a la Casa Blanca. Esta elección está dejado claro que el ala tradicional republicana –socialmente conservadora, pragmática, promercado e internacionalista– encarnada perfectamente en George H. W. Bush (el presidente número 41) está en ocaso. Más aún, está siendo reemplazada por el segmento archiconservador, compuesto por los extremistas seguidores del Partido del Té y los evangélicos, bien representado por Ted Cruz.

De llegar Trump o Cruz a la Casa Blanca ocurriría en el Ejecutivo lo que ya pasó en el Congreso: la intransigencia ideológica desplazará a los acuerdos políticos indispensables en las democracias.

2. Este año el Estado Islámico (EI) buscará afanosamente penetrar y golpear a Estados Unidos en su territorio. París fue un ataque tangencial; su blanco principal es el vecino del norte. El objetivo del EI es la confrontación final o apocalipsis. Si París provocó un recrudecimiento de la ofensiva de Estados Unidos y sus aliados en los territorios ocupados por el EI en Irak y Siria, ¿qué será si atacan Estados Unidos?

México y Canadá, los vecinos y socios comerciales de Estados Unidos serían, como lo fueron en el 11 de septiembre de 2001, los países más afectados (después del propio Estados Unidos) de sobrevenir un ataque terrorista. La interdependencia entre los países de América del Norte es profunda.

3. Finalmente, la violencia se ha recrudecido en el triángulo del norte centroamericano. El año pasado El Salvador aparentemente ya rebasó en tasa de homicidios a Honduras, es decir, que serán el país número uno y dos del mundo más violentos no en guerra declarada. Mi amigo el investigador salvadoreño de la Universidad Internacional de la Florida, José Miguel Cruz, me explica que el gobierno de El Salvador está ejerciendo ya no una “mano dura”, sino una “mano brutal” para acabar con las pandillas Mara Salvatrucha 13 y el Barrio 18. Y el resultado es que después de la tregua entre gobierno y líderes pandilleros entre 2012 y 2014, ha sobrevenido la tempestad.

No es exagerado decir que el triángulo del norte es una especie de Siria latinoamericana, que expulsa por la violencia a cientos de miles de personas. Pero en esta región del mundo el obstáculo natural no es el mar Mediterráneo, es México.

Concluyo señalando que las fronteras de México serán un escenario de riesgo en 2016. En la norte, Estados Unidos le ha inyectado desde el 20001 muchos recursos de seguridad. Mientras que la frontera sur continúa dejada a la mano de Dios.

Twitter: @RafaelFdeC

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