Opinión

Las genialidades que nos acechan

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ME. Arranca AMLO su campaña del 2018.

Rumbo a las elecciones del 7 de junio, dos mil 500 estaciones de radio y televisión transmitirán 39 millones de spots. De éstos, casi 11 millones ya los vimos en las precampañas; 12 millones en el actual periodo de intercampañas; y 16 millones en las campañas, es decir, entre el 5 de abril y el 4 de junio.

Al referirse a ello, Arturo Sánchez, consejero del Instituto Nacional Electoral (INE), dijo que, debido a que se transmiten en tiempos oficiales del Estado, estos spots no le cuestan a la autoridad ni a los partidos políticos, y agregó: son completamente gratis.

Nada es gratis, ya se sabe. La producción, distribución y transmisión de los spots tienen un costo. Y también ya se sabe quiénes lo pagan; los mismos que sostenemos a los partidos políticos, a los que en sentido estricto nada les cuesta, incluidas las multas.

Aunque siempre excesivo, podría pensarse que tal bombardeo de mensajes promocionales tendría sentido si contuvieran al menos una idea, pero no es así. Lo ya visto permite vislumbrar lo que nos espera.

Los spots irán por dónde digan los gurús del marketing, que recurren a discursos fáciles para persuadir a sus clientes de que, en efecto, son los reyes de los mensajes encapsulados y de que nada más acertado que haberlos contratado, lo que, desde luego, no les cuesta a los partidos.

Imaginar lo que se dice en tales reuniones es apenas un ejercicio de distracción, habida cuenta de la indefensión en la que estamos.

¿Qué le dicen al PRI sus mercadólogos? La gente quiere ser feliz. Lo demás no le importa. Insistamos en la promesa de la felicidad, que es anhelo universal. No hay nadie que no quiera ser feliz. Los electores no entienden ofertas técnicas ni quieren saber de ellas. El fin último del ser humano es ser feliz. Se sabe desde Sócrates. Ataquemos los anhelos profundos de la gente. La promesa de la felicidad será grata para todos, y es inmedible. ¿Quién podrá decir después que no cumplimos?

¿Y los gurús del PAN, qué les dicen a sus clientes? Vayamos por la alegría. El PRI se equivoca cuando ofrece felicidad, que está siempre lejos y cuya promesa es evidentemente demagoga. En cambio, la alegría es inmediata, es de corto plazo. Es, por lo tanto, promesa cercana y concreta, a la vez que evoca el anhelo más claro y persistente en todo ser humano. El subconsciente del elector percibirá alegría y la asociará con el PAN.

¿Y los del PRD? Diremos que todo está mal para tomar distancia del pacto. Lo importante del discurso será el subtexto, el mensaje subyacente: somos oposición, no somos culpables, ni siquiera de lo que somos culpables. Vamos por la rebanada que nos corresponde como oposición.

¿Y los gurús del Verde? Hablemos de lo que se cumplió. Así le hicimos con los spots del PRI en la campaña por la presidencia (son los mismos). Compromisos cumplidos. Pero como no podemos repetir, hagamos un cambio sutil: digamos propuestas cumplidas. Lo remacharemos una y otra vez y la gente lo percibirá como realidad. Dirán todos: el Verde sí cumple. Así, habrá quien quiera castigar al PRI y vote por nosotros, sin sospechar que vamos juntos.

¿Y los de Morena? Tú eres Morena, le dirán a López Obrador, tienes que estar tú. Tu imagen, tu voz, son la apuesta ganadora. Para el fundador del partido esta afirmación será música, convencido como está de su destino mesiánico, de manera que sus consultores conseguirán la prolongación del contrato, pues no hay nada más eficaz para manipular a un iluminado que decirle lo que él piensa de sí mismo.

Ya se imaginarán ustedes lo que dicen los otros expertos en marketing al resto de los partidos, lo que incluye frases fuerza, breves, recordables, música pegajosa, martilleo, prohibido pensar.

Todas esas genialidades nos acechan. Y no hay manera de evitarlo.

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