Opinión

Las finanzas de Michoacán

Hace algunas semanas se realizó en Michoacán un evento sobre la opinión de los michoacanos respecto el presupuesto federal, donde se revisaron las finanzas de esa entidad federativa, convocado por el diputado Silvano Aureoles Conejo, presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, en la que participó también el presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados federal, Pedro Pablo Treviño Villarreal, así como el titular de la Unidad de Evaluación del Desempeño de la SSE, José A. Mejía, entre otros.

La crisis institucional de ese estado abarca muchas materias, no sólo la de seguridad; también en su hacienda pública y en la competitividad para el desenvolvimiento económico y la inversión. Ya hice comentarios sobre lo que sucede en sus municipios, ha sido noticia frecuente este año, sólo rebasada en las últimas semanas por lo que sucede en Guerrero. Pero recordemos que ellos también tuvieron su crisis con los normalistas, igual que en Oaxaca y por supuesto en Guerrero, los problemas derivados de la cuestión magisterial están presentes.

Es evidente que la crisis en materia de seguridad ha afectado la competitividad, no es casual que Morelia ocupe la última posición en el informe sobre la competitividad de las ciudades mexicanas presentado hace algunas semanas por el Imco.

En el Informe de Competitividad Estatal de 2012, el instituto señala que Michoacán está en el lugar 27; es la entidad con el menor número de empresas certificadas con el ISO 9000; es la última en eficiencia terminal, ya que sólo el 71 por ciento de los alumnos que ingresaron a la secundaria en 2010 la terminaron; es la entidad con el menor número de empresas certificadas por su responsabilidad ambiental; y es la cuarta con menor entrada de inversión extranjera.

En transparencia, de acuerdo al índice de aregional, en escala de uno a 100 Michoacán está en el lugar 16, arriba del promedio nacional, lejos de las que ocupan los primeros lugares, pero mucho más arriba que Guerrero, cuya caída en los últimos años ha sido muy fuerte.

En materia de finanzas públicas tiene registrada una deuda de 16 mil millones de pesos, equivalente a 4.1 por ciento del PIBE y a 91.3 por ciento de las participaciones que representan alrededor de 90 por ciento de los ingresos totales de Michoacán, ocupando el cuarto lugar en dependencia respecto de las transferencias federales. De 2002 a 2007, siendo gobernador Lázaro Cárdenas, la deuda llegó a seis mil 581 millones de pesos, esto es 2.5 por ciento del PIBE, pero en la siguiente administración fue la explosión, cuando llegó a 4.5 por ciento del PIBE. En relación al Ramo 28, de 67.8 por ciento en 2007, pasó a 97.8 en 2012. Con un alto costo presupuestal por su servicio.

La crisis municipal del estado es muy clara, con sus consecuencias sobre el mal ejercicio del gasto público, la transparencia y la rendición de cuentas.

No se desconoce por supuesto el entorno de la economía nacional, con una tasa de crecimiento del PIB baja, con transferencias no condicionadas -las participaciones-, acumuladas a octubre de este año, superiores a lo programado en 2.1 por ciento, 9450 millones de pesos, aunque para cuatro entidades federativas, San Luís Potosí, Zacatecas, Campeche y Tabasco, son menores a las programadas. En octubre se presentó una caída. En ese sentido, Michoacán no es de las entidades perdedoras, aunque su variación es de 3.6 por ciento sobre lo programado, pero su recaudación de ingresos propios es muy débil.

Algo hay que hacer por Michoacán y en mucho ayudan eventos como el mencionado en Morelia, en el que participaron el líder del Congreso de la Unión y el presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública.