Opinión

Las entrañas de la CNTE


 
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación vive su momento de mayor relevancia. Ni siquiera en el año 2006, cuando desquició la ciudad de Oaxaca, junto con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), tuvo tanta cobertura y presencia nacional.
 
Hoy, la dirigencia de la CNTE se da el lujo de firmar acuerdos con la Secretaría de Gobernación y el gobernador de Oaxaca para, después, desconocerlos. El jueves pasado se informó sobre la firma del acuerdo para que los ‘maestros’ de la sección 22, la más representativa y beligerante de la CNTE, regresaran a clases a partir del lunes de esta semana. Sin embargo, no regresaron a clases y siguen manifestándose en la Ciudad de México.
 
Quienes conocen el conflicto desde adentro aseguran que el camino que más conviene a todos es la institucionalización de la CNTE, pero antes hay que abrir las entrañas de este movimiento que se mantuvo más o menos bajo control hasta el gobierno de Ernesto Zedillo. Al llegar Vicente Fox a la presidencia, todo se descompuso. Fox permitió el empoderamiento de Elba Esther Gordillo al concederle posiciones muy importantes en el gobierno federal, y permitió que la CNTE se saliera de control.
 
Sólo un dato para darnos una idea del tamaño de la CNTE: el 90 por ciento de los maestros oaxaqueños está afiliado a la coordinadora, se calcula que son 78 mil. Además, la sección 22 tiene ¡20 mil comisionados!
 
Es decir, en Oaxaca podría haber clases en todas las escuelas públicas y la sección 22 podría tener a esos 20 mil comisionados aquí en el Distrito Federal desquiciando la vida de más de 20 millones de personas y poniendo en jaque al Estado Mexicano.
 
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación está integrada por varias tribus, muchas de ellas sumamente radicales y ligadas al Ejército Popular Revolucionario, EPR. Varios de sus militantes están relacionados con distintos delitos. Incluso, hay algunos en la cárcel acusados de secuestro. Recuerde este nombre: la Liga Magisterial.
 
Otra de las expresiones radicales de la CNTE es la Unión de Trabajadores de la Educación, cuyas cabezas son Rogelio Garfias Vargas, Selvis Núñez Cabrera y María del Carmen, alias ‘Carmen Jicayán’.
 
También está el Frente Amplio de Lucha, ligado a la APPO. Sus cabezas son Gustavo Adolfo López Ortega, alias ‘El Chivo’, Claudio Flores Osorio y Rodrigo Flores Peñaloza, quien ha organizado las movilizaciones en el Istmo de Tehuantepec contra las empresas eólicas.
 
Betina, la esposa de Flores Peñaloza, estuvo presa por encabezar esas protestas, provocando daños a instalaciones, bloqueos a vías de comunicación donde, incluso, murió una persona. Gracias a la presión de la sección 22 fue liberada.
 
Uno más: Frente Amplio de Comunidades Marginadas del Estado de Oaxaca (FACMEO). Está integrado por ex miembros del EPR y ex integrantes de la Coordinadora Democrática Nacional, a la que pertenecen Mario Olivera Osorio, Lauro Atilano Grijalva Villalobos, Damián Gallardo Martínez y Sara Altamirano Ramos, encarcelados por el secuestro de los sobrinos de Gerardo Gutiérrez Candiani, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial.
 
A la cabeza del FACMEO se encuentra Mario Cruz López, excomandante del Ejército Popular Revolucionario, a quien se le señala como delincuente protegido por Lucha Magisterial y algunos gobiernos estatales.
 
Con todo esto habrá de lidiar el Estado Mexicano.
 
Nota: quiero informarle que por cuestiones de salud esta columna dejará de publicarse algunos días.
 
Hasta pronto.
 
Twitter: @cachoperiodista