Opinión

¡Las empresas no pagan impuestos!

Benito Solís

Al inicio del año entraron en vigor nuevos impuestos y disposiciones fiscales, las cuales fueron solicitadas y muy aplaudidas por algunos legisladores, analistas y académicos que confunden a las empresas con los inversionistas y con los distintos accionistas de las empresas. Hay la creencia que las empresas ganan mucho dinero, por lo que hay que elevarles los impuestos para corregir esta desigualdad, sin darse cuenta que al final las empresas no son quienes pagan los impuestos, sino son las personas.

Si a una empresa se le impone una mayor carga tributaria (o tiene mayores costos de producción) en una primera instancia tratará de trasladarlos a los consumidores, esto es a nosotros los adquirentes de los productos y servicios que los compramos. De esta manera son los compradores los que pagan los mayores impuestos y no las empresas, como varios suponían o proponían.

Si la empresa no puede subir los precios, puede tratar de pasar los mayores impuestos a los compradores por medio de menor calidad y cantidad de sus materias primas o en el tamaño de los productos que vende en el mercado.

Si por falta de demanda los mayores impuestos y costos no pueden pasarse a los consumidores, la empresa buscará que alguien más los absorba reduciendo sus costos, como puede ser bajando el número del personal con que cuenta o la renta de sus oficinas, lo que reduce el empleo y el ingreso de otros sectores. Otra manera frecuente de compensar los mayores costos e impuestos es por medio de posposición de proyectos de nuevas inversiones.

En una economía abierta al comercio internacional como la nuestra, es común cerrar las fábricas locales e importar los productos de países en donde los impuestos y los costos sean menores. Esto reduce aún más el empleo y, consiguientemente, los salarios. Parece absurdo, pero los mayores impuestos y costos que enfrentan las empresas tienen un impacto directo en menores sueldos, salarios y empleos.