Opinión

Las élites que nos
hacen falta

 
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CIDE

Mover, aunque sea un milímetro, la trayectoria de un barco grande no es fácil. Vencer el peso monumental de la inercia cuesta mucho.

Pesa el pasado, con frecuencia, en exceso. Si lo consigues, al cabo del tiempo el punto de destino puede llegar a ser radicalmente distinto al que estaba inscrito en el origen.

Intentar alterar trayectorias de vida es un poco como girar la dirección inercial de un transatlántico. Lograrlo requiere una inversión de energía enorme, pero si lo logras, se abren posibilidades y horizontes insospechados.

El programa Talentum del área de educación del CIDE busca justo eso: desanudar las anclas del origen no elegido y ensancharle horizontes a jóvenes mexicanos talentosos. Ahora mismo estamos en la Universidad de Stanford con alumnos de universidades públicas y privadas, provenientes de 20 entidades federativas, quienes tuvieron que pasar muchas pruebas y obstáculos de diversos tipos para ser parte de esta iniciativa. Este viaje de estudio al norte de California tiene por objeto abrirles nuevas perspectivas y animarlos a imaginar futuros más amplios.

Un tercera parte de los 60 jóvenes seleccionados para participar en esta primera generación de Talentum-Universidad son los primeros en su familia en acceder a la educación superior y casi 40 por ciento de ellos nunca habían viajado al extranjero. Si bien muchos de ellos estudian en las mejores universidades mexicanas, ninguno de ellos había estado en una universidad como Stanford y ninguno tampoco había pernoctado en los dormitorios de una universidad americana.

Gracias al apoyo de la SEP y del CIDE, así como a la colaboración de la Universidad de Stanford y de los consulados mexicanos en San Francisco y San José, este grupo de jóvenes mexicanos está viviendo una experiencia que esperamos les resulte transformadora. Durante las conferencias, las visitas, las comidas y los traslados veo decenas de ojos muy abiertos absorbiéndolo todo, escudriñándolo todo. Los escucho discutir y formular preguntas de todo tipo. Desde las más sencillas, hasta las más agudas y complejas.

Los chicos y las chicas Talentum son brillantes y extraordinariamente inquisitivos. No se conforman con cualquier respuesta, trabajan duro y se exigen y nos exigen incansablemente. Vienen de lugares muy diversos y de condiciones sociales muy distintas y, en muchos sentidos, distantes. Comparten, por otra parte, unas ganas inagotables de aprender, de experimentar y de cambiar el mundo.

Me fascina su asombro, su curiosidad y su entusiasmo sin fin por todo lo que estamos viviendo. Las conferencias, sin duda, pero también los jardines y los edificios, los desayunos abundantes, y un mundo habitado por ciclistas y automovilistas hipercivilizados. Este pedacito de primer mundo plus, hay que decirlo, es muy impresionante.

Hemos tenido presentaciones brillantes por parte de profesores de Stanford como Martin Carnoy, Alberto Díaz Cayeros y Rodolfo Dirzo. También una plática espléndida de Deborah Berebichez, primera mujer mexicana con un doctorado en Física de Stanford, quien actualmente trabaja en una empresa de Big Data en Nueva York y es una muy activa divulgadora de la ciencia e impulsora de vocaciones científicas y tecnológicas entre niñas y mujeres jóvenes de países en desarrollo y grupos minoritarios en Estados Unidos. Nos faltan todavía las visitas a Google, a laboratorios de la NASA y la Universidad de Berkeley, así como encuentros tanto con jornaleros como con empresarios agrícolas mexicanos de la región.

Un viaje de estudio muy intenso en actividades y experiencias que forma parte de un programa más amplio cuyo objetivo central es contribuir a impulsar un nuevo tipo de élites para México. Élites diversas en su origen social y geográfico, basadas única y exclusivamente en el mérito, el talento y el esfuerzo. Élites que se ganan su lugar, que saben convivir en la diversidad, que están abiertas al mundo y, al mismo tiempo, profundamente comprometidas con lograr un México más incluyente y más justo.

Talentum-Universidad es un experimento modesto en tamaño y muy ambicioso en alcance que aspira a inspirar otras iniciativas para volver a pegarnos como colectividad, para crecer juntos y para reimaginar un proyecto nacional común, digno de ser emprendido.

Twitter: @BlancaHerediaR

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