Opinión

Las elecciones le dan una nueva oportunidad a EPN

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Peña Nieto

Veamos el vaso medio lleno. Las elecciones transcurrieron mucho mejor de lo que se esperaba. Sí, hay aún diferencias qué dirimir y recuentos por efectuar pero, una vez más, el sistema electoral probó ser un mecanismo que, si bien no es barato, es razonablemente eficiente. La gran mayoría de las casillas se instaló, no hubo grandes sabotajes o actos de violencia. La participación ciudadana fue similar a la de otras elecciones de medio término y fracasó la corriente “anulista”. A pesar de ello, como dice Amparo Casar, el Partido del Trabajo mantuvo su registro gracias a quienes anularon.

A estas alturas hay más preguntas que respuestas. Después de la victoria de su candidata en Sonora, pareciera que el presidente no tiene más alternativa que abrirle un espacio a Manlio Fabio Beltrones en su equipo. Eso le hace mucho ruido a sus colaboradores cercanos. Sin embargo, les urge un gran operador político en su bando. La medida genial sería darle la Secretaría de Educación. Ésta sería una brutal prueba de fuego para el sonorense, una especie de “rifa del tigre”, en la cual el presidente gana sea cual sea el desenlace.

Pronto llegará la parte más difícil del sexenio para el mandatario. Se empezará a quedar más solo y poco a poco surgirán divisiones en su equipo, hoy aparentemente monolítico. Es, por ello, que le urge ventilarlo abriéndolo a otros grupos dentro de su propio partido. A juzgar por lo que hasta ahora ha pasado, ese escenario parece poco probable.

La victoria de Enrique Alfaro Ramírez para la alcaldía de Guadalajara es un ejemplo de cómo un buen candidato puede imponerse en una elección, sin necesidad de la estructura de uno de los partidos grandes. Los electores son más racionales de lo que pensamos. El hecho de que Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, haya arrasado al ganar la gubernatura de Nuevo León le abre la puerta de par en par a los candidatos independientes en la carrera presidencial.

Cualquier nuevo escándalo de corrupción alrededor de la administración peñista les allanará el camino. La candidatura del Bronco probó que en la era de las redes sociales es posible movilizar a una ciudadanía enojada y derrotar enormes dispendios de los partidos. Me parece increíble que un resultado con una diferencia así haya tomado al gobierno por sorpresa. Claramente, muchos independientes empezarán a apuntarse. Como en la época de los “amigos de Fox”, intentarán madrugar haciendo proselitismo temprano.

La gran pregunta, sin embargo, es cómo se leerá esta elección desde Los Pinos. Si bien los números en agregado parecen mostrar que no hubo un voto de castigo en su contra, los resultados locales deberían preocuparles. Ojalá no cometan el error de pensar que “ganaron el reférendum”. Esa lectura les llevaría a hacer más de lo mismo, en un entorno que será mucho más complicado. Este año quizá la economía crezca por ahí de 2.5 por ciento. No veo escenarios en los que podríamos crecer más de 3.o por ciento en lo que resta del sexenio. Si se sigue profundizando la desaceleración económica mundial, lo cual considero muy probable, el final del sexenio podría darse en un escenario económico francamente incómodo.

Creo que este es un momento crucial en el cual es indispensable apuntalar las reformas aprobadas. Es urgente aterrizar temas puntuales de las reformas energética y de telecomunicaciones. Me atrevería a soñar deseando que se impulsara una nueva reforma para fortalecer impartición de justicia y Estado de derecho.

Es igualmente indispensable aclarar la confusa narrativa sobre si habrá o no evaluaciones en la reforma educativa. Cualquiera que haya sido el objetivo en la semana previa a las elecciones de anunciar que ya no se harían, ha probado ser equivocado. Evidentemente, la CNTE no quiere negociar, sus demandas son impresentables. Después de los arrogantes desplantes de la Coordinadora, retando al gobierno antes y después de la elección, no hay más alternativa que enfrentarlos con todo. Más vale una colorada que cien descoloridas. Esta administración no puede seguir doblando las manos ante cada intento de extorsión. De lo contrario, conforme avance el sexenio, caerán en una situación de ingobernabilidad total.

Pero, sobre todo, este gobierno tiene que intentar convocar a la ciudadanía para hacerle frente a los grupos que sí buscan desestabilizar al país. Este no es momento para hacerlo solos, o para negociar debajo de la mesa. Urgen victorias de fondo contra el crimen organizado para recuperar áreas del país bajo su control, urge ponerle un hasta aquí a sindicatos que extorsionan a empresas, y urge empezar a tratar a grupos como la CNTE como lo que son: vulgares criminales.

Empieza la siguiente etapa del sexenio. Enrique Peña Nieto y su equipo tienen que decidir si quieren forjar un legado. Tienen una nueva oportunidad para hacerlo.

Twitter: @jorgesuarezv

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