Opinión

Las críticas del PAN a la deuda pública

01 noviembre 2013 5:2

 
¿Tienen la razón los legisladores del PAN en decir que estamos en el umbral de una etapa de desorden y endeudamiento en las finanzas públicas?
 
Hay un dicho que señala que más que escuchar lo que dicen y ofrecen los políticos, hay que ver lo que hacen.
 
Van algunos datos.
 
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda, cuando llegó Vicente Fox al gobierno la deuda neta total del sector público era de 1.33 billones de pesos.
 
Cuando se fue Felipe Calderón del gobierno era de 5.32 billones.
 
En términos nominales, el incremento fue de 300 por ciento.
 
La inflación acumulada en esos 12 años fue de 66.8 por ciento. Así que el crecimiento real de la deuda pública neta durante los años de gobiernos panistas fue de 139 por ciento. Esto significa una tasa media anual real de 7.3 por ciento.
 
Si tomamos específicamente lo que sucedió entre diciembre de 2009 y septiembre de 2011, en esos 21 meses el saldo nominal de la deuda creció en 21.1 por ciento, lo que quiere decir que en términos reales lo hizo en 14.7 por ciento.
 
En monto absolutos significó un crecimiento de 802 mil millones de pesos.
 
¿Y por qué resulta relevante ese periodo? Porque en él estuvo el senador Ernesto Cordero como secretario de Hacienda.
 
Es decir, en ese periodo el crecimiento de la deuda fue de 44 mil 555 millones de pesos cada mes.
 
Ayer, que ya quedó en definitiva aprobada la Ley de Ingresos de la Federación para el 2014, se estableció un endeudamiento total del sector público por 610 mil 820 millones de pesos en 2014.
 
Si se llega a ese tope, va a significar un crecimiento mensual de la deuda pública del orden de 50 mil 901 millones de pesos.
 
No quiero decir que sigamos dándole vuelo a la hilacha y endeudándonos hasta que el cuerpo aguante. Más bien lo que quiero subrayar es que los pasados 12 años fueron generosos en contratación de deudas. Y específicamente en el tiempo en que Cordero estuvo a cargo de
 
 
Hacienda, el resultado fue –en términos de endeudamiento- muy parecido a lo que se pretende para 2014.
 
Eso me hace llegar a una conclusión muy básica: las críticas que hoy hacen los panistas –y diversos comentaristas- al manejo de las finanzas públicas, en realidad tiene un fuerte sesgo partidista.
 
Si realmente existiera una preocupación genuina por la salud de las finanzas públicas, se hubieran expresado las mismas prevenciones en los dos sexenios anteriores.
 
La otra posibilidad es que en realidad ni en los gobiernos panistas ni en éste tengamos un nivel de deuda pública que sea como para preocuparse seriamente.
 
Hay quien cree que el gobierno no debe incurrir en deudas. Eso es un absurdo. Sería como decirle a una empresa que tiene prohibido apalancarse o a una persona que no puede disponer de ninguna tarjeta de crédito.
 
El tema es que el resultado del endeudamiento sea productivo. Es decir, que permita directa o indirectamente generar los ingresos que en el futuro permitirán cubrir esas deudas.
 
Por eso es que normalmente se siguen las trayectorias de la deuda en términos del PIB, más que su tamaño absoluto.
 
Con los niveles adicionales previstos, terminaremos el 2014 con una deuda pública del orden de 42 por ciento del PIB.
 
La polémica deuda pública de Estados Unidos que amenazó con generar una nueva crisis hace algunas semanas equivale al 73 por ciento del PIB. La de Italia alcanza el 110 por ciento; la de Brasil supera el 50 por ciento.
 
Pero, claro, también hay países más disciplinados. En Noruega es de sólo 20 por ciento o en Perú de 19 por ciento.
 
No estamos en una situación preocupante. Lo crucial es garantizar que los programas públicos que van a financiarse den las bases para el crecimiento en el mediano plazo.
 
Si es para engordar la burocracia, aun una deuda pequeña, no tiene justificación.
 
Twitter: @E_Q_