Opinión

Las consecuencias de la decisión del Banco de México


Finalmente, tras 3 años y 8 meses en los que el Banco de México (Banxico) no movía su tasa de interés de referencia (la interbancaria a un día), el viernes pasado la bajó en medio punto porcentual.
 
¿Cuáles serán las consecuencias de ese hecho? ¿Aumentará la actividad económica? ¿Se disparará el precio del dólar? Ésas son algunas de las preguntas que se han formulado en los últimos días.
 
Aquí le van algunas de las implicaciones que, a mi juicio, tendrá la medida acordada por la junta de gobierno del Banxico.
 
1) No habrá una baja generalizada de los costos del crédito. Usualmente se piensa que una reducción de la tasa de interés líder puede tener implicaciones favorables en la actividad económica en la medida que el crédito se abarate.
 
Aunque la señal del banco central es que hay espacio para que la demanda pueda activarse sin generar presiones inflacionarias, su impacto no es directo. Dependerá de que los bancos encuentren condiciones para reducir el costo de las colocaciones de crédito, y eso depende de múltiples factores y no sólo de la tasa de referencia de corto plazo, que fue la que redujo el Banxico.
 
2) No es de esperarse un alza significativa en el precio del dólar. De pensar los inversionistas que la baja de las tasas de interés reduciría significativamente los rendimientos de los instrumentos financieros denominados en pesos, entonces desde el viernes pasado se hubiera producido un alza importante en el precio de la divisa estadounidense. El resultado fue ¡un avance del peso en 7 centavos!
 
En este caso, la explicación es que previamente al anuncio del viernes, el mercado ya había descontado esa reducción. La única duda era si el recorte se iba a aplicar el viernes o habría de ser durante abril.
 
Frente a esta expectativa, la baja sólo confirmó lo que la mayoría esperaba y no hubo -ni presumiblemente habrá- un impacto relevante en el tipo de cambio.
 
3) No se generarán nuevas presiones inflacionarias. Aun si la reducción de las tasas propiciara un aumento de la demanda (cosa que está por verse), difícilmente habría un incremento de la inflación como consecuencia de ello. El Banxico ha analizado la capacidad de la oferta para ajustarse y encontró que existe posibilidad de satisfacer la nueva demanda sin presionar a los precios.
 
La inflación que estamos observando ahora tiene que ver en mayor grado con fenómenos asociados con los costos que con la demanda. De hecho, todo parece indicar que el Banxico se siente cómodo con niveles de inflación por abajo de 4%, aunque no se converja en el corto plazo al nivel de 3%.
 
Si todo esto es así, entonces, ¿por qué se tomó la decisión de bajar las tasas de referencia?
 
Aunque no haya un impacto inmediato en la actividad económica, las señales enviadas por el Banxico tienden a afectar el comportamiento de los agentes económicos.
 
La baja es una manera de decirle a los inversionistas y empresarios que el banco central ve con agrado que pueda aumentar el gasto, y que no percibe que haya impulsos inflacionarios de consideración.
 
Para las decisiones económicas, ese mensaje es importante, pues propicia certidumbre respecto a la trayectoria de múltiples costos en el corto plazo.
 
Esta determinación, combinada con un paquete de reformas estructurales realizadas en este año, podría dar un segundo empujón, tanto a las expectativas de mejor desempeño económico como a la actividad económica.
 
Ese hecho es relevante en el contexto de un entorno internacional en el que sigue prevaleciendo la incertidumbre.
 
Ya hizo su tarea el Banxico, ¿harán lo propio el gobierno y los legisladores?
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx