Opinión

Las claves para la elección presidencial en Estados Unidos

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Donald Trump y Hillary Clinton se enfrentan en redes sociales. (Especial)

La imprevisibilidad es el sello de este año electoral en Estados Unidos que culmina el 8 de noviembre con la elección del nuevo ocupante de la Casa Blanca. (También se elegirá a todos los miembros de la Cámara baja, una tercera parte del Senado y 12 gubernaturas).

El amplio pelotón de aspirantes republicanos es precedido por dos candidatos antiestabishment cuyos seguidores son los “enojados”
–Donald Trump, magnate neoyorquino de bienes raíces y Ted Cruz, senador de Texas–. Cuatro candidatos del establishment continúan en la pelea, Marco Rubio, senador de Florida; John Kasich, gobernador de Ohio; Jeb Bush, exgobernador de Florida y Chris Christie, gobernador de Nueva Jersey.

En el campo demócrata, otra vez como en 2008, la “inevitable” candidata Hillary Clinton está volviendo a encontrar problemas. Ha surgido un aspirante de izquierda, Bernie Sanders, senador independiente de Vermont, quien, con un mensaje de Estado interventor y gran frescura como candidato, está poniendo en aprietos a la preparada pero tiesa Hillary.

Las primarias –el proceso a través del cual los partidos seleccionan a sus candidatos– son un recorrido por el país coleccionando delegados. El Partido Demócrata tiene cuatro mil 222 delegados y el Republicano dos mil 470. Los delegados son repartidos entre los 50 estados de la Unión dependiendo su demografía y peso electoral. El candidato que logra coleccionar más delegados es ungido candidato en la convención nacional de su partido. La republicana tendrá lugar en Cleveland la semana del 18 de julio y la demócrata en Filadelfia una semana después.

Las paradas a observar de la temporada primaria son las siguientes:

Iowa y New Hampshire (1 y 9 de febrero) son los dos primeros estados en la contienda primaria y por tanto tienen un peso desproporcionado, pues sólo aportan cerca de 2.0 por ciento de delegados. Ganar en esos estados proporciona reflectores que a menudo se traducen en fondos de campaña, muy necesarios para mejorar la organización y anuncios televisivos en las siguientes paradas. En 2008 por ejemplo, la inesperada derrota de Hillary Clinton a manos de Barack Obama en Iowa literalmente quebró la organización de Clinton y catapultó al desconocido senador de Illinois.

Trump y Cruz están prácticamente empatados en Iowa. El descenlace será muy importante para Cruz, pues Trump va muy arriba en New Hampshire. Sanders ha acortado visiblemente la distancia que le llevaba Hillary en Iowa y va arriba en New Hampshire. Las alarmas han sido encendidas en la organización de la Clinton.

Carolina del Sur (20 de febrero republicanos y el 27 demócratas) es una primaria muy importarte por ser la primera en el sur. Allí Hillary tiene que dar una demostración de fuerza y se espera la ayuden los afroamericanos.

En el supermartes (marzo 1) 12 estados realizan sus primarias, lo cual representa más de 20 por ciento del total de los delegados de ambos partidos. Será un día determinante para los aspirantes del establishment republicano. Si Rubio, Bush, Kasich o Christie no consiguen un buen resultado, lo más probable es que tengan que salir de la contienda. Y en el campo demócrata, Hillary con su enorme organización tiene que dar una lección de fuerza, si no quiere que se le complique el resto de la temporada e incluso debilitarla para la elección general.

Entre el 5 y 15 de marzo, hay 16 paradas, las cuales determinarán cerca de 60 por ciento acumulado de los delegados en juego para ambos partidos. Si Sanders resiste en estos diez días, se convertirá en un rival de cuidado.

El 15 de marzo es clave pues se realizan las primarias de Florida y Ohio. En Florida se juegan todo los republicanos Rubio y Bush. Ohio es enormemente importante para ambas contiendas, pues es un estado columpio, es decir, puede inclinarse republicano o demócrata en la elección general.

En abril y mayo hay pocas paradas (14) y por la tanto pocos delegados en juego.

El 7 de junio es la última parada, en que destaca California con el mayor número de delegados. Si para entonces alguno de los aspirantes republicanos no ha coleccionado a más de mil 237 delegados, entonces la fórmula se decidiría en la convención nacional. Destaca que desde 1948 los republicanos no tienen una convención abierta.

Mi predicción, aunque tómela querido lector con un grano de sal, es que en el campo demócrata Hillary prevalecerá, no sin dificultades, pues representa la continuidad ante un electorado que exige cambio. En el Partido Republicano no me animo a hacer una predicción. En todo caso, Trump me parce el mal menor de los aspirantes antiestablishment (tan sólo es más vulnerable en la elección general que Cruz). Finalmente, y sin convencerme, me parece que Rubio es, entre los candidatos del establishment, el que tiene más posibilidades.

Twitter: @RafaelFdeC

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