Opinión

Las buenas y las malas de 2015

Pasado mañana iniciará el año nuevo y una pregunta que todos nos hacemos es: ¿Qué nos deparará el 2015? Por lo pronto, desde mi punto de vista, en México habrá cinco buenas y cinco malas. Dice por ahí un dicho popular que “al mal paso, darle prisa”, por lo que iniciaré con las malas. Lo primero que notará el ciudadano común será que el 1 de enero de 2015 el precio de las gasolinas aumentará 3 por ciento. Por ejemplo, el precio de la gasolina Magna en la mayor parte del país subirá de 13.31 a 13.71 pesos por litro. Otra mala noticia será que los precios del petróleo probablemente permanecerán en niveles bajos, incidiendo así negativamente tanto en los incentivos para invertir en varios proyectos que se abrirán a la inversión del sector privado –producto de la reforma energética–, así como en el hecho de que el gobierno no contará con excedentes petroleros para impulsar un mayor gasto público, como ocurrió en años pasados. Asimismo, en ausencia de alguna acción gubernamental de gran calado en el corto plazo, es probable que en el país persista un descontento social generalizado.

Yendo al terreno internacional, cada vez se ve más probable que el Banco de la Reserva Federal (Fed) de EU inicie un ciclo de política monetaria restrictiva el año que entra. Es decir, que la Fed suba la tasa de interés de referencia y que esto tenga un impacto global, en donde México no será una excepción. Primero, parte del impacto ya se observa hoy en día en el tipo de cambio peso-dólar, que probablemente continúe muy volátil en 2015 y por otro lado, otra consecuencia será que el Banco de México tenga que unirse al Fed eventualmente y subir también la tasa de referencia en México (probablemente a mediados de año). En resumen, gasolina más cara, bajos precios del petróleo, posibilidad de que persista el descontento social, tipo de cambio volátil y mayores tasas de interés hacia delante. Claramente esto no sienta bases para pensar en un escenario muy promisorio para el año que entra. No obstante lo anterior, creo firmemente que 2015 va a ser un mejor año que 2014.

Las cinco buenas de 2015 son, por un lado, que una vez que se aplique el incremento de 3 por ciento el 1 de enero, el precio de las gasolinas permanecerá sin cambio todo el año –como se comprometió el gobierno–, y nos habremos “librado” del ya tradicional “gasolinazo” mensual en el que, al menos este año fue de 9 centavos al mes, traduciéndose así en cerca de 10 por ciento anual (i.e. 3 por ciento en 2015 será mejor que 10 por ciento del 2014). Por otro lado, la segunda buena noticia para los consumidores será que ya no habrá cargos por hacer llamadas de larga distancia en territorio nacional, producto de la reforma de telecomunicaciones. Asimismo, la tercera buena noticia será que, a diferencia de inicios de 2014 cuando enfrentamos una gran cantidad de cambios producto de la reforma fiscal, este año no tendremos que hacer una revisión profunda de la manera en cómo vamos a pagar impuestos y tampoco enfrentaremos aumentos en los precios de algunos productos y servicios relacionados a las modificaciones impositivas. En mi opinión, este fue uno de los factores que mantuvo a los empresarios “distraídos” de sus negocios en 2014 y que ya no ocurrirá más en 2015. Una cuarta buena será que la fuerte expansión del gasto público que se desembolsó en 2014 y que se continuará desembolsando en 2015 –producto de los déficits fiscales que se aprobaron para ambos años–, finalmente se sentirá en la economía. Máxime que 2015 será un año electoral importante, con comicios el próximo 7 de junio para elegir nueve gobiernos estatales (Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora), renovar la Cámara de Diputados y otros mil 650 puestos de elección popular. Por último (y dicen que “no hay quinto malo”), otro buen presagio será que la economía de EU irá “viento en popa” y por lo tanto, continuará beneficiando a nuestro sector exportador, principalmente al manufacturero. Sólo basta con ver las altas tasas de crecimiento que ha experimentado el PIB de Estados Unidos en los últimos dos trimestres (2T14: 4.6 por ciento; y 3T14: 5 por ciento). Haciendo una síntesis, las buenas de 2015 serán un precio de la gasolina estable, se eliminarán los cargos de larga distancia nacional, no tendremos que ajustarnos a una reforma fiscal como en 2014, se va a sentir el gasto público en la economía y el fuerte crecimiento en la economía de EU impulsará el crecimiento del PIB en México. Estos factores se traducirán entre otras cosas, en una inflación anual cercana al objetivo del Banco de México de 3 por ciento y una tasa de crecimiento del PIB de alrededor de 4 por ciento, por lo que considero que 2015 será un mucho mejor año que 2014 para la economía mexicana.

Quiero aprovechar este espacio para desear a mis estimados lectores, familiares y amigos un muy feliz 2015 con mucho éxito personal y profesional.

*Director General de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.